Todo lo que te molesta de otros seres, es sólo una proyección de lo que no has resuelto en ti mismo.

En el libro Un Curso de Milagros encontramos muchas veces, repetida de diferentes maneras, la idea de que en realidad «nunca estamos enojados por la razón que creemos».

Sin embargo, cada vez que nos enojamos «sabemos» con absoluta claridad con quién estamos enojados y exactamente por qué motivo.

Esta aparente confusión se aclara cuando comprendemos el mecanismo de la proyección:

Lo que nos enoja de cierta actitud de alguien o lo que nos molesta de una determinada situación que nos toca enfrentar, es que nos muestran, tal como si fueran un espejo, un rasgo o un conflicto que en realidad son nuestros, que forman parte de nuestro mundo interior.

La situación o la persona que nos enojan, recrean frente a nosotros una característica propia, de nuestra personalidad. Pero no una característica cualquiera, sino una con la que no estamos conformes, que nos resulta especialmente desagradable y a la que combatimos en nosotros mismos.

Pero aún si sabemos de antemano cómo funciona el mecanismo de la proyección, cuando realmente nos enojamos, cuando nos sentimos profundamente afectados por una persona o por una situación, nos resulta muy difícil aceptar esta explicación y tendemos a «olvidarla». Inclusive si en esos momentos alguien nos la recuerda, tal vez nos sintamos inclinados a creer que no se aplica a esa situación en particular, que estamos frente a algo así como una excepción.

No vemos el mundo como es, sino como somos.

La interpretación de cuál es la verdadera causa del dolor que experimentamos durante un conflicto, es una tarea exclusivamente personal. A veces otras personas (un terapeuta, por ejemplo) pueden ayudarnos con una interpretación acertada, pero esa ayuda nos será de utilidad sólo si nos conduce a una comprensión personal acerca de la verdadera causa de nuestro malestar. Con esta salvedad y sólo como una guía muy general para tratar de interpretar correctamente qué rasgo nuestro nos está mostrando una determinada situación externa, te propongo una sencilla clasificación. Se trata de tres formas muy frecuentes que adopta el mecanismo de la proyección para «ocultarnos» alguna característica nuestra que aún no hemos podido aceptar:

1) Con frecuencia encontramos especialmente desagradables algunos rasgos de la personalidad de otras personas que también podemos observar en nosotros. Por ejemplo, si somos impuntuales y esa es una característica nuestra que nos disgusta o nos avergüenza, tal vez también nos moleste mucho ver ese «defecto» en los demás.

2) A veces las características de otras personas que nos disgustan exageradamente no son rasgos de nuestra personalidad. De hecho, nunca y bajo ninguna circunstancia nos permitiríamos actuar de esa manera «tan desagradable». Bien, probablemente sí se trate de una característica nuestra, pero de una que hemos reprimido, tal vez como estrategia defensiva durante el proceso de educación, si nos resultó muy estricto. Por ejemplo, los padres de hoy que se enojan por lo desordenados que son sus hijos adolescentes, educados en un entorno más tolerante. Sin lugar a dudas hay rasgos de la personalidad que efectivamente son valiosos y que ciertamente es conveniente tener. Así, es preferible que seamos ordenados, responsables, honestos o generosos, antes que desordenados, irresponsables, deshonestos o egoístas. Pero sólo si hemos podido desarrollar una determinada cualidad, a lo largo de un proceso de maduración o crecimiento, podemos realmente considerarla nuestra y ser indiferentes a lo que hagan los demás. No si la adoptamos por temor.

3) Por último, solemos ser especialmente susceptibles a ciertas formas de trato desconsiderado o de maltrato. En estos casos es muy probable que estemos siendo tratados exactamente de la misma manera en que nos tratamos habitualmente a nosotros mismos. Y lo que el enojo que sentimos hacia el otro pretende ocultar es el profundo malestar que nos causa la falta de una relación sana y amorosa con nosotros mismos.

Una chica dibujando corazones con tiza en el suelo.
Creamos nuestra realidad a través del mecanismo de la proyección…

Finalmente, para terminar este artículo con una visión positiva y optimista (y para hacernos justicia…!!!), también es cierto que lo que vemos de bueno y de agradable en «el exterior», es decir, en las situaciones que nos toca vivir y en nuestras relaciones con los demás, lo bueno y lo agradable que vemos cada día, eso también es un fiel reflejo de nuestro mundo interior. Y en la medida en que vayamos conociéndonos, aceptándonos y queriéndonos más y más profundamente, así también irá mejorando nuestra interpretación de la realidad.

Axel Piskulic

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33 comentarios en “Tres formas de proyectar

  1. Me encantó el artículo, tengo mucho que aprender y mejorar. Soy analítica y realista, a veces me afecta pero es bueno darse cuenta de los errores y hacer lo posible por mejorar. Me gustaría que des más ejemplos aunque los comentarios me ayudaron a aclarar dudas y recomendaciones para trabajarlo especialmente en mi caso que no soy psicóloga. Gracias y felicidades.

  2. Hola!

    Gracias por el artículo! Me sirve para entender el marco teórico que construye la psicología para explicar la ley del espejo. Gracias a un ejercicio que mi terapeuta me sugirió, en el que trabajé la proyección que hacía en mí sobre mi madre, pude entender y CAMBIÓ TOTALMENTE MI VIDA. De hecho, el espejo me permitió ver el ser que habita una niña con Síndrome de Down y de la que me quedé maravillada y TOTALMENTE AGRADECIDA por todo lo que me enseñó. Viéndome en su espejo pude desarrollar la pedagogía que tenía dentro con ella. Ahora, como pedagoga y educadora sexual estoy desarrollando un taller que trabaja el amor en la discapacidad, y quiero trabajar la proyección en uno de los encuentros. ¿Me podría sugerir alguna técnica para trabajar y demostrar lo que puede hacer la proyección?

    Muchas gracias.

    Respuesta de Axel para Pilar:

    Hola Pilar, muchas gracias por la visita y por dejar tu mensaje.

    Te recomiendo el libro «La ley del espejo», de Yoshinory Noguchi.

    Te mando un gran abrazo…!!!

    Axel Piskulic
    Consultas personales

  3. Hola, algún libro para leer que trate sobre el tema.

    Desde ya muchas gracias por la recomendación…

    Respuesta de Axel para Fabio:

    Hola Fabio! Muchas gracias por la visita.

    Acerca de este tema de la proyección te recomiendo el libro «Espejos», de Nicole Dumont. Se trata de un libro INCREÍBLE, que recomiendo siempre sin temor a defraudar.

    Otro libro muy interesante, que trata del mismo tema pero sin profundizar tanto, es «La Ley del Espejo», de Yoshinori Noguchi.

    Te mando un gran abrazo…!!!

    Axel Piskulic
    Consultas personales

  4. Me pareció lógica, acertada y clara la explicación sobre la proyección. De hecho trabajo como psicoanalista y eso es una de las cuestiones que trabajo a diario con mis pacientes, e incluso en mi propia terapia.

  5. Qué difícil resulta conocerse uno mismo, no somos conscientes de cosas que nos ocurren y que tienen que ver con nuestro interior. Creo que para ello es necesario y muy útil leer o asistir a conferencias acerca de crecimiento personal y espiritualidad. No obstante creo que cada uno tiene su momento de despertar y más tarde o temprano todos llegaremos a conocernos. Es, podríamos decir… ¡toda una aventura!

  6. Hola Axel,

    Esta lectura me ha parecido muy interesante y enriquecedora. Sin embargo me deja una gran duda. Existen algunos casos en los que creo no aplica el espejo, por ejemplo hechos que son contrarios a nuestros valores morales, como el robo, las violaciones y los abusos fisicos o verbales. Es normal, que una persona sienta una reacción negativa hacia personas con conductas asociadas a estas situaciones, sin embargo no necesariamente refiere que tu estés reflejando alguna conducta reprimida o una característica propia, es simplemente un rechazo porque escapa del esquema de valores que manejas como ser humano. Es mi duda principal. Si pudieras por favor aclarar esta duda.

    Saludos respetuosos,

    Yelly

    Respuesta de Axel para Yelly:

    Hola Yelly! Muchas gracias por la visita y por dejar tu mensaje.

    Esta idea es bastante polémica… sin embargo no hay realmente una contradicción entre las situaciones que proponés en tu mensaje y el mecanismo de la proyección.

    La proyección ha sido observada y confirmada por cada psicólogo en el tratamiento de cada paciente. Y seguramente cada persona que se haya comprometido firmemente a observarse a sí mismo, también habrá podido confirmar este mecanismo. Simplemente funcionamos así.

    Todos conocemos la diferencia entre el bien y el mal, y todos los días observamos numerosas situaciones que podríamos catalogar de «malas», sin que por eso perdamos la calma o nos sintamos personalmente afectados.

    En esos casos no estamos proyectando. Simplemente hacemos una evaluación razonable de lo que sucede a nuestro alrededor.

    La clave para detectar si estamos proyectando es cuando nos sentimos afectados de una manera exagerada.

    Por ejemplo: cuando alguien no nos trata con respeto o no es honesto con nosotros y esto nos afecta de una manera exagerada (esta es la clave: «que nos afecta de una manera exagerada»), es señal de la situación que estamos observando «afuera» es equivalente a un aspecto de nuestro mundo interno. Tal vez así nos tratamos a nosotros mismos, normalmente sin darnos cuenta, de manera inconsciente.

    Aquí estamos hablando de esos conflictos que se dan todos los días, en el trabajo, la familia, etc. Lo aclaro porque siempre los lectores plantean situaciones extremas que no se dan habitualmente, y presentan casos de hipotéticos atentados terroristas, asesinos seriales, etc. La idea del artículo se refiere al 99,9 % de los conflictos en los que nos vemos envueltos a lo largo de la vida.

    Las personas que se que respetan y que se tratan amorosamente a sí mismas también están expuestas a todo tipo de situaciones «negativas», como el maltrato de otras personas. Pero pueden manejarlo sin perder el equilibrio. Comprenden que es el otro el que tiene un problema, saben defenderse de una manera natural y espontánea, y llegado el caso saben tomar una saludable distancia de la otra persona.

    Otro aspecto que se presta a confusión es la idea de que lo que nos molesta del otro es una rasgo nuestro. Y muchas personas argumentan que ellos nunca hacen a otros lo que tanto les molesta que les hagan a ellas… de manera que ellas no tendrían ese rasgo tan «odioso». Y claro que tienen razón en lo que dicen!

    Pero con muchísima frecuencia estas personas sí tienen ese rasgo… pero sólo lo ejercen contra sí mismas. Y efectivamente esta manera de tratarse a sí mismas no implica que también traten así a los demás. A veces somos crueles e injustos con nosotros mismos, pero a la vez tratamos con mucho respeto a los demás (tal vez porque sabemos que nadie a nuestro alrededor aceptaría que lo tratemos así de mal!).

    Te mando un gran abrazo…!!!

    Axel Piskulic
    Consultas personales

  7. Información sumamente útil y práctica, tiene que ver directamente con las emociones que día a día experimentamos los seres humanos. Con el ejercicio y aplicación constante de éste conocimiento las personas podremos ser felices y vivir armónicamente en la sociedad, porque se pueden ir corrigiendo los errores al hacer y al pensar, para salir del caos en que la humanidad está cayendo.

    Gracias por compartir tan maravilloso conocimiento.

  8. Buenas noches!!

    Lo estoy pasando muy mal con mi pareja porque creo que él está proyectando en mí todo lo que no asume de él. Nuestra relación empezó a estropearse a consecuencia de que él empezó a cambiar debido a problemas ajenos a la relación y a actuar de forma diferente (menos atento, irritable, desimplicado, frío, distante, pasota, egoísta…) esto empezó a afectarme a mí de manera progresiva agravado también por otros problemas ajenos a la relación. Yo, le transmitía el daño que me hacía, le motivaba para que intentáramos cambiar las cosas que me dañaban, él, se comprometía a ello, pero enseguida actuaba igual o peor cada vez, estos episodios se sucedían cada vez más frecuentemente, a mí, me iban debilitando, agotando, enfermando. De hecho me crearon stress y ansiedad. Yo, le daba oportunidad tras oportunidad, el prometía, asumía su culpa y yo creía en él. Aunque progresivamente le iba transmitiendo que me estaba alejando cada vez más con su comportamiento, que si seguía sin hacer nada para avanzar y superar esto, no podríamos seguir juntos. Así durante dos años, durante los cuales yo me quedaba bloqueada, no salía, lloraba, no reaccionaba. Hasta que hace unos meses, empecé a fortalecerme y comencé a salir, a apartarme de él, a sentirme fuerte, me apoyé en mis amigas, mi gente. Ahí fue cuando él reaccionó !! Empezó a culparme a mi de que yo no le quería, que pasaba de el, que lo único que quería era hacer mi vida…de repente, toda mi gente se había confabulado contra él para alejarme de su influencia. Todo le suscitaba reproches y culpas hacia mí. Por más que yo intentaba que razonara, era imposible, no veía la realidad de lo que había pasado y provocado por él. Negaba lo innegable. Llegaba hasta el ridículo con tal de negarme. Se inventaba lo que fuera para atacarme e insultarme por todo lo que le estaba haciendo, se mostraba prepotente, soberbio Yo trataba de explicarle que tenía que alejarme de él porque dañaba mi salud, porque incluso ya había dejado de amarle. Entre medias de estos episodios, se sucedían otros en los que aceptaba su responsabilidad y reconocía que yo tenía razón y el que estaba haciéndolo mal era él. Aunque le duraba poco, enseguida daba la vuelta a todo otra vez, con el consiguiente vapuleo emocional para mí. Está claro, creo, que él tiene tanta «deuda» emocional hacia mí, y, que como no la resuelve ni la asume porque el miedo y la comodidad no se lo permiten, se protege con una coraza de frialdad, soberbia, prepotencia, y me carga a mí con su peso, para no tener que asumir responsabilidad ninguna ni sufrir. La verdad es que no sé si esto tiene arreglo, yo, está claro que no puedo ayudarle. Soy su receptorio. Bueno, yo, creo que es así. Muchas gracias de antemano!!

    Respuesta de Axel:

    Hola, muchas gracias por la visita y por dejar tu mensaje, por compartir tu experiencia.

    Lamento que hayas pasado por esa etapa tan difícil. Para bien o para mal, solo podemos cambiar nosotros mismos, no podemos cambiar a los demás.

    Y más que cambiar tenemos que aprender, tenemos que observarnos y conocernos mejor a nosotros mismos. Si lo conseguimos, las cosas a nuestro alrededor van mejorando. Si no lo hacemos, los problemas se repiten y las relaciones siguen trayéndonos los problemas de siempre.

    Todas las experiencias dolorosas encierran una lección muy valiosa para nosotros, que implica un cambio personal o un aprendizaje, y cada uno la tiene que descubrir por sí mismo.

    Te mando un gran abrazo…!!!

    Axel

  9. Que tal Axel me da gusto saludarte, me gustaría comentar que se me sigue haciendo difícil comprender eso de la proyección. Te platico brevemente y espero tu respuesta.

    Soy una persona con dificultad para socializar y me incomoda estar con gente muy sociable pero que tampoco quisiera ser como ellas, como puedo interpretar aquí la proyección porque al principio pensé que era un rasgo que estaba reprimiendo, pero no quedo muy convencida, ¿como puedo ayudarme?

    Te envio un gran abrazo y mi ♡.

    Respuesta de Axel para María:

    Hola María! Muchas gracias por la visita y por dejar tu mensaje.

    Bueno, tendrás que darle vueltas a esta situación hasta entender bien todo lo que sentís alrededor de esta situación de «socializar».

    Tenés que tratar de identificar cuáles son tus emociones. Buscamos emociones emparentadas con un fuerte rechazo y desaprobación, como las que sentimos cuando vemos a alguien hacer algo malo. La acción en sí misma puede ser una tontería, como que nos dejen esperando diez minutos en una cita, pero despierta en nosotros un enojo desproporcionado.

    Para aquellos que no somos muy buenos para desenvolvernos en una fiesta o en una reunión, las situaciones de «socializar» suelen provocar incomodidad o vergüenza, que no es el tipo de emociones que estamos buscando. Seguramente ver a alguien que se desenvuelve muy bien en una fiesta no te genera desaprobación o crítica. Estoy pensando en alguien que se desenvuelve realmente bien, no en alguien que hace el ridículo.

    Claro que quien se sienta incómodo en una fiesta o reunión tendrá mucho para observar de sí mismo, mucho para aprender de sus emociones en esa situación. Pero no es lo de lo que trata este artículo.

    Te mando un gran abrazo!

    Axel

  10. Zazquash!, es fuerte pero muy verdadero, y bueno también me invita a ver cómo provoco que los demás me traten a través de mi comportamiento, que al fin y al cabo yo lo provoco.

    Super interesate y lo aplicaré

    Saludos enormes!!

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