
Este video es realmente muy estimulante, me conmovió. Paso gran parte del día sentado frente al teclado y la pantalla y tengo que reconocer que mi vida no se parece mucho que digamos a la del joven que pasó aquel maravilloso verano en Perú. Inmediatamente sentí la necesidad de revisar cómo estoy pasando los días y de hacer algunos cambios positivos para vivirlos con más intensidad. Y esto siempre es bueno, no hay que dejarse ganar por la rutina.
Saber regalarse a uno mismo la experiencia de un viaje (o cualquier otra de la que nos gustaría disfrutar), siempre es señal de un saludable nivel de autoestima.
Los viajes nos ponen en contacto con paisajes y entornos nuevos, que no conocíamos o a los que no estamos acostumbrados. Y en esas nuevas circunstancias todo capta nuestra atención, cualquier detalle nos parece interesante y experimentamos plenamente cada momento, vivimos de manera consciente el momento presente.
Pero si reflexionamos un poco acerca de lo que nos sucede durante un viaje tendremos que concluir que lo que nos hace disfrutar tanto en realidad es nuestra propia actitud y no tanto el lugar que visitamos, ya que veremos que las personas que viven en el lugar llevan a cabo sus rutinas habituales sin prestar mucha atención a eso que a nosotros nos parece tan especial y que nos asombra.
Muchos de nosotros vivimos en lugares que son destinos turísticos interesantes para las personas que no viven allí. Y seguramente hemos perdido en gran medida el interés por esas calles, esos monumentos o esos paisajes que tanto atraen la atención de los turistas. Por ejemplo, en el siguiente video (que es parte de la campaña publicitaria de un portal de turismo) aparecen fugazmente algunas imágenes de mi ciudad, de lugares por los que pasé tantas veces que ya no les presto la atención que se merecen…

Si el estado el bienestar que anhelamos solo pudiera alcanzarse viajando a lugares exóticos, estaríamos en problemas. Porque para pasar un verano inolvidable, como el de la publicidad de Perú, es necesario disponer del tiempo necesario (libres de otras actividades y responsabilidades), contar con algún dinero ahorrado, tener salud, etc. Son muchos requisitos para lograr algo tan básico e importante como es sentirnos bien. Y solo lo lograríamos por un tiempo limitado.
Lo que estamos extrañando no es en realidad viajar. Claro que es muy agradable vivir experiencias diferentes y todas las emociones que habitualmente relacionamos con viajar, pero lo que verdaderamente echamos de menos es otra cosa. Hemos perdido algo muy importante y sabemos que lo encontraremos transitoriamente en Perú, en Cuba o en París. Pero si no comprendemos qué es lo que de verdad perdimos, ¿cómo podríamos recuperarlo de manera permanente?
Bien. Tal vez lo que perdimos sea la experiencia de vivir intensamente, conscientemente, el momento presente.
Habitualmente actuamos de manera mecánica. Lo hacemos todo poniendo sólo un mínimo de atención. Lo que nos distrae, aquello a lo que sí prestamos nuestra atención, es el constante flujo de nuestros pensamientos, de los que no sabemos tomarnos un descanso.
Pero por suerte también es posible vivir el día a día con otra actitud, experimentando plenamente cada momento.

Los niños, por ejemplo, todavía se maravillan de las cosas que ven a su alrededor. Si encuentran un charco querrán chapotear en el agua, si pasan junto a un árbol apropiado intentarán treparse y si se cruzan con un perro amistoso querrán jugar con él. No estoy sugiriendo que empecemos a actuar de manera infantil, sino que lo hagamos con la intensidad, la concentración y la alegría que los niños aún no han perdido.
La energía y el entusiasmo que anhelamos experimentar siguen aguardándonos allí donde siempre han estado. No el próximo verano en un lejano destino turístico, sino aquí mismo y ahora: en el acto de experimentar conscientemente el momento presente.
Axel Piskulic

Siempre me resultó desconcertante la “ceremonia del té”, ese ritual milenario de la cultura japonesa que consiste en una cuidadosa preparación de la infusión en un entorno tranquilo y adecuado. Por ejemplo en Internet encontré mucha información, imágenes y videos, pero siento que falta algo central que nos explique cómo es posible que algo tan trivial y ordinario como preparar el té haya justificado el desarrollo de una ceremonia semejante y su continuidad a lo largo de tanto tiempo.
Actualmente, en nuestra cultura occidental, preparar un té es algo más bien simple, a lo que no le prestamos demasiada atención. Incluso en cualquier parte podemos encontrar una máquina que nos entrega un té (o café, chocolate, etc.) a cambio de algunas monedas.
La verdad es que no sé mucho acerca de la ceremonia del té, pero de todas maneras me animo a proponer una explicación acerca de su origen. Hacer cualquier actividad, por simple y ordinaria que sea, con completa consciencia de nuestros movimientos, con la atención enfocada en nuestros cinco sentidos, ejecutando cada acción de manera deliberada y consciente… es vivir plenamente el momento presente. Eso interrumpe el flujo de nuestros pensamientos, permite que nuestra mente descanse (por fin!) y nos trae paz, alegría y una indefinible sensación de confianza en nosotros mismos y en la vida. Y esto sí justificaría la práctica de un ritual como la ceremonia del té.
En cada momento del día podemos actuar de esta manera, al hacer cualquier actividad. No se trata de ser exagerados en ninguna forma ni de llamar la atención de los demás. Sólo tenemos que llevar a cabo las mismas acciones y los mismo movimientos de siempre pero de manera consciente y deliberada, tal vez solo un poco más lentamente, no hacer nada apurados.
Si somos capaces de disfrutar de cada momento, de descubrir esta inesperada fuente de bienestar, siempre disponible precisamente porque está aquí y ahora, podremos perdonarnos cualquier falta o defecto de esos por los que a veces nos criticamos tanto, que tal vez pensamos que nos impiden ser felices. Y entonces nos va a resultar mucho más fácil aumentar nuestro nivel de autoestima y hacer definitivamente las paces con nosotros mismos.
Axel
Osho fue ciertamente un personaje muy polémico. Pero para los que leímos (y todavía seguimos leyendo!) los libros que reúnen sus enseñanzas, no hay ninguna polémica acerca del valioso tesoro que encierra su mensaje. En el siguiente texto Osho señala la necesidad de aprender a amarse a uno mismo, es decir, de alcanzar un saludable nivel de autoestima…

Si no te amas a ti mismo nunca podrás amar a alguien más. Si no puedes tratarte amorosamente no puedes tratar amorosamente a los demás. Es psicológicamente imposible.
Cualquiera que sea la manera en que estás contigo, así estás con los otros. Esta es una idea básica, acéptala. Si te odias a ti mismo odiarás a otros; y te han enseñado a odiarte. Nunca alguien te ha dicho, “¡Ámate a ti mismo!”. La misma idea parece absurda: ¿amarse a uno mismo? La misma idea no tiene sentido: ¿amarse a uno mismo? Siempre pensamos que para amar uno necesita a alguien más. Pero si no lo aprendes contigo no podrás practicarlo con otros.
Te han dicho, condicionándote constantemente, que tú no tienes ningún valor. De todas las maneras posibles te han dicho, te han demostrado, que eres indigno, que no eres lo que deberías ser, que no eres aceptado así como eres. Hay muchos “deberías” que pesan sobre tu cabeza, y esos “deberías” son casi imposibles de satisfacer. Y cuando no puedes satisfacerlos, cuando no cumples esos objetivos, te sientes condenado. Un odio profundo surge hacia ti.
El primer paso es: Acéptate como eres; suelta todos los “deberías”. ¡No lleves ningún “debería” en tu corazón! Tú no debes ser alguien diferente; no se espera que hagas algo que no es propio de ti. Sólo has de ser tú mismo. Relájate y sólo sé tú mismo. Sé respetuoso con tu individualidad, y ten el valor de plasmar tu propia firma. No sigas copiando las firmas de otros.

Cuando no estás intentando convertirte en alguien más, entonces simplemente te relajas; entonces surge la gracia. Entonces te llenas de grandeza, esplendor, armonía… ¡porque entonces no hay conflicto! Ningún lugar a dónde ir, nada por qué luchar, nada que forzar, que imponer sobre ti violentamente. Te vuelves inocente.
En esa inocencia sentirás compasión y amor por ti. Te sentirás tan feliz contigo mismo que incluso si Dios viene y golpea a tu puerta y dice: “¿Te gustaría convertirte en alguien diferente?”, tú dirás: “¿Te has vuelto loco? ¡Soy perfecto! Gracias, pero no cambies nada de mí; soy perfecto como soy”.
Si vas a ver una pintura de Picasso y dices: “Esto está mal y eso está mal, y este color debería haber sido de esta manera”, estás negando a Picasso. Cuando dices: “Yo debería ser así”, estás intentando perfeccionar a Dios. Estás diciendo: “Metiste la pata; yo debería haber sido así, ¿y tú me has hecho así?”. Estás intentando perfeccionar a Dios. No es posible. Tu lucha es inútil, estás condenado al fracaso.
Y cuanto más fallas, más odias. Cuanto más fallas, te sientes más condenado. Cuanto más fallas, te sientes más impotente. Y de este odio, impotencia, ¿cómo puede surgir la compasión? La compasión surge cuando estás perfectamente centrado en tu ser. Tú dices: “Sí, así es como soy”. No tienes ideales que satisfacer. ¡Y de inmediato la plenitud comienza!

Las rosas florecen tan maravillosamente porque no están intentando convertirse en lotos. Y los lotos florecen tan maravillosamente porque no han oído historias de otras flores. Todo en la naturaleza marcha tan maravillosamente en armonía, porque nadie está intentando competir con alguien más, nadie está intentando convertirse en algún otro. Todo es como debe ser.
¡Sólo comprende este punto! Sólo sé tú mismo y recuerda que no puedes ser nada más, por más que lo intentes. Todo esfuerzo es vano. Sólo tienes que ser tú mismo.
Existen solamente dos caminos. Uno es rechazándote, pero tú seguirás siendo el mismo; o condenándote, pero tú seguirás siendo el mismo. El otro es aceptándote, entregándote, gozando, deleitándote, pero también tú seguirás siendo el mismo. Tu actitud puede ser diferente, pero tú siempre serás la persona que eres. Pero una vez que te aceptas, surge la plenitud.
Osho
En el texto anterior Osho señala claramente cuál es el primer paso: aceptarnos tal como somos. Todos nos enfrentamos a este mismo problema, en mayor o menor medida.
Aunque lógicamente no hay “recetas” para aprender a aceptarse o a quererse, creo que lo fundamental es comprender ante todo estas dos simples ideas:
Y el siguiente video, claro que aplicando un poco de imaginación, es perfecto para ilustrar estas ideas…

Una pregunta que escucho con frecuencia es cómo aprender a quererse. Cualquier proceso de aprendizaje, ya sea que haya alguien que nos guíe o no, implica primero recibir cierta información, que suele ser muy básica, y luego requiere de nosotros (y esta es la parte más importante!) perseverar en la práctica de lo que queremos aprender hasta finalmente incorporar las nuevas habilidades, hasta hacerlas permanentemente nuestras. De esta misma manera, como cuando practicamos y aprendemos cualquier otra cosa, también podemos aprender a deshacernos de las creencias equivocadas que nos impiden aceptarnos, apreciarnos y querernos tal como somos.
Cuando una meta es de vital importancia para nosotros y concentramos toda nuestra voluntad en alcanzarla, desarrollamos al máximo nuestro potencial y entonces todas las experiencias, las personas y los recursos necesarios para nuestra evolución parecen venir milagrosamente a nuestro encuentro.
Axel Piskulic
Finalmente un video muy estimulante acerca del proceso de aprender…

Los últimos tiempos fueron para mí de mucho aprendizaje, de mucha actividad. En esta etapa mi atención se centra en la práctica de la Ley de Atracción, entre otras cosas leyendo la trilogía “Reality Transurfing”, cuyo autor es Vadim Zeland y que trata acerca de la Ley de Atracción pero con un enfoque muy original. A pesar de su título en inglés, los tres libros están en español y se consiguen tanto en las librerías como en Internet.
Siempre que estoy así de “ocupado” pasan las semanas sin que haya nuevos artículos en este blog. Quisiera cerrar este año entonces con la siguiente reflexión:
Sentirse bien es fácil, amarse a uno mismo es algo natural, vivir conscientemente el “aquí y el ahora” y disfrutar con plenitud del momento presente es la cosa más simple del mundo… sin embargo, también es cierto que para alcanzar esas metas muchas veces tenemos que trabajar duro y sostener ese esfuerzo a lo largo del tiempo.
Clic sobre la imagen para ampliarla…
Recorrer las sencillas etapas representadas en este excelente dibujo es muy fácil, pero desarrollar la capacidad vivir permanentemente en ese último “refugio”, que representa el estado de bienestar que tanto anhelamos, seguramente demandará de nosotros constante dedicación.

La solución de cualquier problema suele ser muy simple, pero hallarla muchas veces es una tarea que requiere nuestro esfuerzo y compromiso y suele implicar la incorporación de nuevos conocimientos y el desarrollo de nuevas habilidades. “De todo laberinto se sale por arriba”, decía el escritor Leopoldo Marechal, pero descubrir esa “nueva dimensión” que permite la inmediata solución de ciertos problemas tal vez no sea algo tan fácil e inmediato.
El Dr. Ihaleakalá Hew Len, gracias a quien conocemos la técnica de Ho’oponopono, siempre declara que en ningún momento deja de aplicar esta técnica en su propia vida con la finalidad de continuar evolucionando. Cada vez que por su actividad profesional se encuentra con personas que comparten con él sus problemas, él aplica Ho’oponopono para sanar su propia mente.
Muchos otros maestros que difunden técnicas de sanación o de autoconocimiento continúan practicándolas ellos mismos a lo largo de toda su vida.
Y como probablemente nuestro destino sea también continuar aprendiendo a lo largo de toda nuestra vida es una excelente idea aceptar ese destino como una bendición y continuar recorriendo nuestro camino personal con serenidad y alegría.
Axel Piskulic
Honestamente este título es sólo una excusa para compartir los siguientes videos.
El primero es muy apropiado para un sitio web como este porque promueve valores positivos y tiene un mensaje esperanzador y optimista. Y siempre tenemos que recordar que la Ley de Atracción nos permite crear de manera consciente una realidad mejor.
Y el segundo es uno de esos videos que no deberían estar aquí… pero que siempre me las arreglo para compartir de todas maneras! Es de dudoso buen gusto y de un humor muy discutible. Y aplicar la técnica de Ho’oponopono nos permite sanar nuestra mente precisamente cada vez que nos encontramos inesperadamente con algo que no nos gusta…


Quiero aprovechar para enviarle a cada un@ un gran abrazo, desearles unas muy felices fiestas y un nuevo año pleno de sueños hechos realidad. Como mensaje de fin de año no es muy original que digamos… pero es lo que deseo de todo corazón para cada uno de nosotros!
Por último, los siguientes son los artículos más visitados a lo largo del 2012 (clic en cada imagen para verlos… o volver a verlos!).
Felicidades…!!!
Axel