Ho’oponopono: por qué a veces no vemos resultados

Por Axel Piskulic,

El universo me está intentando decir algo (72 kilos)
Las imágenes son de 72 kilos

Antes que nada dejo aquí un enlace para quien todavía no conozca Ho’oponopono:

Ho’oponopono: qué es y cómo se practica

Y este es un brevísimo recordatorio para los que ya saben de qué se trata:

En su forma más sencilla, la práctica de Ho’oponopono consiste en repetir mentalmente “Lo siento, te amo” cuando vemos o experimentamos una situación que nos disgusta.

Al decir “Lo siento, te amo” nos estamos dirigiendo a la Divinidad (a Dios, si nos resulta un concepto más familiar), y le estamos expresando que lamentamos haber utilizado nuestro infinito poder creador para atraer a nuestras vidas una situación desagradable. Y le estamos manifestando nuestra gratitud por sanar la parte de nuestra mente que atrajo esa situación.

Luego, a medida que nuestra mente es sanada, la realidad que experimentamos, que no es más que una proyección de nuestra mente, también cambia.

Al menos esta es la teoría. Porque, aunque Ho’oponopono es una técnica muy simple, a veces no vemos los cambios positivos que esperamos que se manifiesten en nuestra vida, en la realidad que nos rodea.

¡Ahora me acuerdo! Hemos venido a divertirnos (72 kilos)

A continuación, tres errores muy comunes al practicar Ho’oponopono.

1 – Las repeticiones mecánicas

Quisiera señalar una idea que me parece muy importante. Se trata de la coincidencia entre Ho’oponopono y otras técnicas o filosofías aparentemente muy diferentes entre sí, como la ley de atracción, la meditación, el pensamiento positivo, la oración, el perdón, la filosofía de Louise Hay y la atención plena o mindfulness. Una coincidencia entre todas ellas es que proponen cuidar amorosamente del momento presente, que es el instante donde estamos creando permanentemente nuestra realidad… y donde también creamos los problemas a los que luego les queremos aplicar Ho’oponopono.

Todas estas técnicas intentan sacar nuestra mente del estado tan habitual de estar “rumiando” pensamientos negativos. Cada una lo logra de una manera diferente. Los ejercicios relacionados con la ley de atracción (la visualización creativa, por ejemplo), nos hacen cambiar los pensamientos de escasez por las emociones placenteras que sentiríamos si nuestros deseos ya se hubieran cumplido. La atención plena interrumpe radicalmente la actividad de nuestra mente, así ya no podemos tener pensamientos negativos. El perdón pone fin a emociones como el rencor o los resentimientos. El desarrollo de la autoestima, tal como propone Louise L. Hay, nos reconcilia con nosotros mismos y, a partir de ahí, con las personas y circunstancias que nos rodean. Y de una manera parecida funcionan la meditación, el pensamiento positivo, la oración, etc.

El efecto sanador de Ho’oponopono es la consecuencia de cambiar nuestras emociones frente a problemas o situaciones “desagradables”. Ho’oponopono nos saca de la posición de criticar y resistir y nos coloca en un estado de amorosa comprensión y aceptación… siempre que no apliquemos la técnica de manera mecánica.

En Internet normalmente encontramos la forma mecánica de aplicar la Ho’oponopono, a la que cada vez se le van agregando nuevas formalidades, palabras “gatillo”, largas oraciones o símbolos que hasta se venden en forma de “stickers”… haciéndonos olvidar que son nuestras emociones (nuestras vibraciones o la energía que emitimos) las que cambian nuestra la realidad, mientras que los rituales y las repeticiones mecánicas por sí solos no producen ningún cambio.

Practicar Ho’oponopono con el mismo humor de siempre, sin un cambio real y profundo de nuestras emociones, no producirá cambios positivos y duraderos en nuestras vidas.

El momento presente es ese instante mágico en el que creamos la realidad… y la realidad que creamos es un fiel reflejo de nuestras emociones más frecuentes. Entonces, cada vez que algo nos preocupe o nos haga enojar… apurémonos a decir (¡y a sentir!) “Lo siento, te amo” para cambiar esas emociones por otras más positivas que nos permitirán atraer bienestar y abundancia a nuestras vidas.

2 – No sentirnos ciento por ciento responsables

Ho’oponopono propone que somos ciento por ciento responsables de todas nuestras experiencias.

Tu estado de ánimo no puede depender de una noticia, una nube o una persona, porque entonces ya no es tuyo (72 kilos)

Louise L. Hay, al comienzo de su libro “Usted puede sanar su vida”, dice algo muy parecido:

Somos responsables en un ciento por ciento de todas nuestras experiencias, todo lo que pensamos va creando nuestro futuro.

Louise L. Hay

Lo mismo propone la Ley de Atracción (y la Metafísica en general). Y lo mismo afirma también Un Curso de Milagros:

Soy responsable de lo que veo.

Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar.

Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí.

Un Curso de Milagros (Cap. 21, II)

Sin embargo, esta afirmación tan importante no puede ser demostrada. Cada uno de nosotros debe llegar por sí mismo a esta certeza. Creo que los años transcurridos (y una importante cantidad de fracasos acumulados) ayudan a convencerse, a llegar a esta conclusión imprescindible para luego ser coherentes al aplicar Ho’oponopono. Si no nos sentimos ciento por ciento responsables de cada cosa que nos pasa no seremos perseverantes ni auténticos al practicar, y esto provocará que los resultados no sean los esperados.

3 – La falta de constancia

Esta es, probablemente, la causa más frecuente de fracaso al aplicar Ho’oponopono… y en casi cualquier otra actividad que emprendamos.

Creamos nuestra propia realidad, y esta realidad es un reflejo de nuestras emociones más frecuentes. Entonces, no alcanza con practicar Ho’oponopono un par de veces al día o un par de días a la semana si el resto del tiempo continuamos “rumiando” pensamientos negativos.

¿Cuánto Ho’oponopono hace falta para que se produzcan los resultados esperados? La respuesta es la misma que para una dieta: si no conseguimos bajar de peso transcurrido un tiempo razonable, es que la dieta no fue lo suficientemente estricta. Si “un poco” de Ho’oponopono no produce cambios… es que necesitamos practicarlo con más frecuencia.

Cuando tratamos de hacer cambios importantes en nuestras vidas, suelen manifestarse todo tipo de resistencias. Ponernos en movimiento, entonces, revela esas invisibles cadenas que siempre nos atan, y de las que tal vez nada sabíamos.

Quien no se mueve no siente sus cadenas (Rosa Luxemburgo)

Y como es nuestro destino evolucionar y liberarnos, todas las fuerzas del Universo están de nuestro lado y sólo aguardan nuestra decisión para venir en nuestra ayuda. Con sólo ser constantes ya tendríamos la batalla ganada.

Pero tenemos que ser constantes.

Aquí están, entonces, 8 tips para desarrollar nuestra perseverancia:

  1. Ser tolerantes con nosotros mismos. Antes de empezar a fijarnos metas, lo mejor es haber desarrollado una actitud de amorosa tolerancia con los propios errores. Nada peor para comenzar cualquier actividad que saber que nos espera una cruel autocrítica ante el primer error.
  2. Desarrollar vínculos positivos. Tratar de vincularse con otras personas que estén intentando llevar a cabo los mismos cambios. Estas relaciones refuerzan nuestro compromiso.
  3. Recordatorios. Usar cualquier tipo de recordatorio. Desde colocar pequeños mensajes en el espejo hasta utilizar alguna aplicación del teléfono móvil. Google tiene un Calendario donde se pueden agendar recordatorios, que puede usarse tanto en la computadora como en el teléfono.
  4. Aplicaciones para el teléfono. Hay muchas aplicaciones gratuitas que pueden ser útiles. Yo uso una que se llama Insight Timer con la que programo el sonido de un gong para no olvidarme de practicar los ejercicios de Un curso de milagros.
  5. Ser optimistas. Aprender a confiar en que las cosas se pondrán más fáciles. En la medida en que vayamos cumpliendo metas simples, iremos fortaleciendo nuestra voluntad y determinación de manera que cada vez las cosas serán un poco más fáciles.
  6. Practicar alguna técnica de meditación. Meditar diariamente, tal vez un mínimo de veinte minutos, nos convierte en una mejor versión de nosotros mismos: más alertas, más productivos y más perseverantes.
  7. Ser realistas al fijarnos metas. No pretender alcanzar objetivos fuera de nuestras posibilidades o en tiempos imposibles. Es cierto que cada logro nos fortalece, pero también es cierto que cada fracaso nos debilita.
  8. Pedir ayuda. Pedir en oración tener la voluntad, la constancia y la motivación para alcanzar nuestras metas. Somos parte de un Poder Superior al que siempre podemos recurrir cuando sentimos que con nuestro esfuerzo individual no alcanza. ¡Pidamos y se nos dará!

Axel Piskulic

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Ho'oponopono - Qué es y cómo se practica

69 comentarios en “Ho’oponopono: por qué a veces no vemos resultados

  1. No puedo mentir: muchas veces mi estado de ánimo se fue al suelo por alguna noticia que me afectara a mí o a mis hijos. Lo bueno de esto es que me dura poco, voy al jardín o me pongo a cantar. Lo pondré en práctica.

  2. Querido Axel,

    No me canso de agradecerte porque cada publicación tuya es más enriquecedora que la anterior y todo es tan sencillo de leer y aplicar a nuestras vidas. Llenas el vacío que muchas veces experimento.

    Dios te bendiga siempre.

  3. Muchas gracias, todos estos puntos son herramientas muy poderosas y fuertes que hay que trabajar con uno mismo, de mucha reflexion y gratificante para llegar a lograr sentirse plena, feliz.

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