Por Axel Piskulic,

Una mujer libera mariposas encerradas en su corazón (Set Your Heart Free, by Christian Schloe)
La ilustración es de Christian Schloe

El leve aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo.

Este antiguo proverbio chino fue retomado por una nueva corriente del pensamiento científico, la teoría del caos, que estudia las enormes consecuencias que pueden desencadenarse, con el correr del tiempo, a partir de eventos aparentemente intrascendentes.

La película El efecto mariposa se basa también en esta antigua idea y presenta la historia de alguien que consigue viajar al pasado y trata de corregirlo. Pero no puede prever la compleja serie de eventos que desencadena con cada nuevo intento. Así, cada vez que regresa al presente se encuentra con inesperadas novedades.

La idea es bien simple: hechos que parecen irrelevantes pueden tener consecuencias inesperadas. Y como esas consecuencias seguramente dispararán nuevas cadenas de eventos, a medida que el tiempo transcurre la influencia de aquel hecho inicial se amplifica, se multiplica, puede literalmente cambiarnos la vida.

Viajemos en el tiempo

También nosotros viajamos en el tiempo, claro que sólo hacia adelante y apenas un segundo a la vez. Pero esto nos permite mirar hacia atrás y analizar cómo fue que creamos este presente en el que vivimos ahora.

Y si sacamos las conclusiones correctas, esa información podría servirnos para sembrar hoy las semillas de un futuro mejor.

Si miramos a nuestro alrededor seguramente encontraremos circunstancias de nuestra realidad que podrían ser mejores en algún aspecto. Claro que ya nada podemos hacer con las decisiones que tomamos en el pasado y que nos trajeron hasta aquí, pero tal vez haya alguna idea que nos ayude a actuar ahora, en nuestro presente, para crear el futuro que anhelamos.

Cómo crear un futuro mejor

Como propone el efecto mariposa (es decir, la teoría del caos), es prácticamente imposible prever todas las consecuencias de un determinado hecho inicial. La realidad en la que vivimos es tan compleja, involucra tantas variables, circunstancias y personas, que no podemos predecir cómo se sucederán los acontecimientos. Tal vez actuemos con una intención muy clara, pero no podemos conocer de antemano el resultado de nuestras acciones.

Propio es del hombre hacer planes, pero la última palabra es de Dios.

Proverbios 16, 1

Dicho de otra manera: El hombre propone y Dios dispone.

Pero claro que esta incertidumbre no nos impide actuar. Una buena guía es hacerlo siempre de acuerdo a nuestra más íntima convicción. Cuando hacemos algo convencidos de que es lo correcto, cuando se trata de un impulso que surge desde lo más profundo de nuestro ser, lo más probable es que el resultado sea positivo para nosotros y para las personas que nos rodean. Y si las cosas no salen como esperábamos, al menos no tendremos nada que reprocharnos.

Pero hay una estrategia todavía más efectiva para crear un futuro mejor. Algo que podemos intentar en cualquier momento del día…

Arreglemos este momento

El ego siempre está emitiendo juicios, normalmente negativos. En cualquier momento podemos verificar esto con sólo preguntarnos cómo nos sentimos. La respuesta del ego normalmente será señalarnos aquello que está mal, que nos falta, que debería cambiar para ajustarse a sus caprichos.

Mientras termino de escribir este artículo, por ejemplo, la vocecita de mi ego me recuerda que debería haberlo publicado la semana pasada, y me hace repasar con culpa todas las actividades con las que me distraje y que provocaron el retraso.

Cualquier persona que sea observadora y objetiva, podrá comprobar que la misma situación se repite todo el tiempo. El ego nos hace, siempre y a todos, el mismo tipo de comentarios: que ganamos poco, que los políticos son corruptos, que tenemos sobrepeso, que la situación económica empeora… En manos del ego cualquier tema es adecuado para generarnos alguna emoción negativa. Puede hablarnos del mal tiempo, de los problemas del trabajo o de los conflictos en la familia, pero siempre encontrará la manera de señalarnos algo que nos disgusta.

Lo que podemos hacer en cualquier momento es despertar de ese encantamiento en el que nos mantiene el ego a lo largo del día. Podemos elevar por unos instantes nuestro nivel de consciencia, observar nuestro estado de ánimo, identificar la emoción negativa con la que estamos enredados y simplemente “desactivarla”. Si a mi ego le parece que cometí una falta porque no publiqué este artículo la semana pasada, es sólo porque él me fija unas metas arbitrarias que normalmente no puedo cumplir. Y si lo hubiera publicado a tiempo, seguramente habría encontrado otros errores para señalarme.

De acuerdo al efecto mariposa, cualquier cosa que hagamos podría tener inesperadas consecuencias en nuestras experiencias futuras. Y de acuerdo a la ley de atracción, si actuamos mientras experimentamos emociones negativas estaremos atrayendo todo tipo de problemas.

El ejercicio, entonces, consiste en “arreglar” cada instante, aceptarlo tal como se nos presenta, perdonar lo que sentimos que tiene de malo.

No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices (Robert Louis Stevenson)

Si estamos preocupados, tendremos que aprender a confiar en que las cosas saldrán bien. Si nos sentimos tensos, nos hará bien relajarnos. Si estamos ansiosos, podremos serenarnos. Si nos sentimos solos, intentemos disfrutar de la tranquilidad que nos rodea. Si estamos cansados, nos convendrá hacer una pausa, tomarnos un café o dormir una siesta. Y si estamos aburridos, podríamos ver una buena película… tal vez “El efecto Mariposa”.

Axel Piskulic

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72 comentarios en “Efecto mariposa

  1. Gracias por tan potente artículo. Me encantó pues pocas veces la enseñanza se entrega con ejercicios de práctica… y es justo lo que necesito, pues me ocurre que no conecto la teoría con mi realidad y no logro identificar lo que me dice el ego, por ejemplo.

    Gracias

  2. Gracias Axel!!! Me encantó el artículo y comprendí que en el día recibís una catarata de observaciones de nuestro ego, que normalmente son negativas, y como vivimos mecánicamente nos intoxicamos cada vez más. Ahora bien, entonces tenemos que hacer un trabajo a cada instante para estar conscientes de ello y aprender a transformarlas. Es trabajar nuestra vida y ser conscientes, ¿no?

    1. Hola Cecilia, muchas gracias por la visita y por dejar tu mensaje!

      Efectivamente es así, lo mejor que podemos tratar de hacer es vivir de manera consciente cada instante. No sólo para evitar que el ego tome el control y nos haga actuar mecánicamente, sin prestar atención a lo que hacemos, sino también… para poder disfrutar cada momento!

      Te mando un gran abrazo…!!!

      Axel Piskulic
      Consultas personales

  3. Excelente artículo. Al final los tiempos de Dios son perfectos y este artículo se tuvo que publicar hoy y no la semana pasada. A mí, por ejemplo, me acaba de hacer mucho bien leerlo ya que en este exacto momento mi ego anda en ese juego de querer hacerme ver la nube negra y usted me acaba de recordar que es sólo un juego de él y que debo enfocarme en confiar en Dios. Así que en mi caso es Perfecto que lo haya publicado hoy y no antes.

    Gracias por sus palabras.

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