Quererse a sí mismo hace milagros

Los mismos temas de siempre, pero con un poco de humor:

Desde que esta tortuga aprendió a amarse incondicionalmente, su realidad exterior, que refleja con precisión cómo es su mundo interno, también dejó de imponerle condiciones. Como prueba de ello, aquí la vemos… ¡levitando!

Quererse a sí mismo hace milagros...Seguramente puso en marcha, para su beneficio y para el de los demás, el siguiente círculo virtuoso:

1. Porque se quiere se siente muy bien, a gusto consigo misma. A los demás, entonces, les resulta fácil quererla.

2. Quererse y saberse querida hace que se sienta plenamente feliz.

3. Y sentirse plenamente feliz provoca que, naturalmente, irradie amor hacia los demás y hacia ella misma.

El pequeño ego de la tortuga también está representado en el dibujo: muy atrás, a un costado, claramente en un segundo plano. Paradójicamente, es mucho más útil ahora que cuando tenía pretensiones de protagonismo excluyente.

Por su expresión, finalmente, podemos adivinar cuál es el secreto de esta tortuga: está completamente conforme con ser ella misma y siente una profunda gratitud por ser quien es, aunque le haya tocado en suerte ser, en esta vida, simplemente una tortuga…

La ilustración es de Johan Potma

Liberarse

Somos los creadores de nuestras propias limitaciones.

Si pudiéramos ver todo el proceso, como en esta ilustración, los grilletes no serían efectivos.

Somos creadores de nuestra realidad...

Pero mantenemos fuera de nuestra consciencia la etapa en la que, a través de los pensamientos y de las creencias, fabricamos las cadenas a las que luego nos sentimos sometidos.

La escasez, la enfermedad o el temor tienen poder sobre nosotros sólo si “estamos seguros” de que son reales. Pero podemos liberarnos de ellos con la misma facilidad con la que, al despertar, nos liberamos de cualquier peligro que creíamos real durante un mal sueño…

La ilustración es de Henrik Moses

Otro animalito melancólico

En relación con el artículo anterior (de más abajo), este elefante parece estar dando testimonio acerca de que la felicidad tampoco depende de lo “alto” que hayamos conseguido llegar en nuestra vida…

La felicidad está en nuestro interior...

La ilustración es de Ursula Vernon.

Animalitos melancólicos

Estos animalitos parecen estar un poco tristes. O por lo menos muy, muy serios.

Y es que…

Tal vez a esta ardilla no le alcanza con saber muy bien cómo acaparar lo necesario para hacer frente a un largo período de escasez. Es que la felicidad no depende de lo que tengamos guardado, ni aunque se trate de una verdadera fortuna.

Quizás este monito sea el habitante más inteligente de toda la selva, pero no se lo ve muy contento… La inteligencia y la felicidad no van necesariamente de la mano.

La proverbial sabiduría del búho tampoco parece conducir a la felicidad. Podemos creer que conocemos todas las respuestas y todavía seguir preguntándonos cómo alcanzar la felicidad…
 

La seguridad de un refugio siempre disponible y hecho a su medida, no parece garantizarle la felicidad a esta tortuga. La seguridad no nos hace sentir felices, sino que es al revés: la auténtica felicidad nos hace sentir seguros…

La capacidad de intimidar a los demás con una mirada como ésta puede que nos permita manipular a algunas personas. Pero no contribuye precisamente a alcanzar la felicidad.

Y también podemos ser grandes conversadores y tener una vida social muy animada…

…o ser muy originales y llamar siempre la atención…

…o hasta podríamos llegar a conseguir que todo el mundo nos considere adorables… y aún así no sentirnos felices.

Es que la felicidad no depende de ninguna de estas cosas. No tiene que ver con posesiones ni relaciones ni talentos. Es un estado de plenitud que sólo podemos encontrar en nuestro interior, el único lugar donde podemos descubrir, para luego compartir, el auténtico amor.

Estas ilustraciones son de Faboarts, un talentoso artista hondureño.

Acerca de la proyección

La realidad que vemos habitualmente sólo es un fiel reflejo de nuestros pensamientos, emociones y creencias. A este proceso se lo conoce como proyección.

Pero la educación que recibimos y prácticamente toda la información que nos llega cada día parecen negar el mecanismo de la proyección, proponiéndonos que la realidad “externa” no está conectada con nuestro interior, sino que es un escenario rígido, sobre el que tenemos muy poco control y al que nos tenemos que tratar de ajustar.

Nuestra situación se parece un poco a la de la Humanidad descripta en la película The Matrix: personas atrapadas por una ilusión tan perfecta que no nos resulta posible “despertar” y ver el mundo tal como es.

Tal vez el mayor desafío en esta vida sea el de descubrir la manera de desprendernos de este modelo que hemos heredado (que recibimos antes de tener la capacidad de analizarlo y rechazarlo), y de empezar a crearnos, conscientemente, intencionalmente, un mundo mejor.

Por suerte hay a nuestra disposición todo tipo de ayuda…

El proceso de proyección

Por ejemplo, la chica de esta ilustración nos muestra claramente cómo las hermosas estrellas con las que se va encontrando en su camino fueron saliendo previamente… de su propia cabeza!!!