Amarse a uno mismo

Querernos nos hace bien, nos hace felices. Y es el mejor regalo que podemos ofrecer a los demás...!!!

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Los problemas de autoestima pueden tener consecuencias en cualquier área de nuestras vidas. Sin embargo, no siempre podemos ver claramente estos problemas en nosotros mismos, porque en gran medida se trata de procesos inconscientes, que han tomado el control de grandes áreas de nuestra conducta sin que nos hayamos dado cuenta.

Es una buena idea, entonces, observar con mucha atención algunos detalles para aprender más acerca de nosotros mismos.

Para comenzar voy a dar un ejemplo muy simple de algo que todavía me sigue pasando: cada vez que alguien quiere sacarme una foto me pongo un poco incómodo y casi nunca consigo salir sonriendo de manera espontánea.

Muchas veces salgo mal en las fotos, se nota que no estoy distendido. Y como ahora todos los teléfonos móviles tienen cámara, cada vez es más común que alguien decida tomar una foto. Tengo, entonces, bastantes oportunidades de observarme en esta situación que me resulta inexplicablemente molesta.

Aquí un video de alguien que también sale mal en las fotos:

“Ponete Lindo”, publicidad de Fibertel.

Sé que en mi caso esta dificultad para permanecer relajado frente a una cámara tiene que ver con algún grado de temor que todavía representa para mí la “mirada del otro”, simbolizada en este caso por la cámara.

Este problema es relativamente común. Por eso una de las habilidades que debe desarrollar un fotógrafo que pretenda tomar buenos retratos es saber crear un ambiente distendido donde la persona a fotografiar se sienta cómoda y segura.

El temor a hablar en público, a mostrar nuestros talentos, a compartir el resultado de nuestro trabajo, a expresar los propios sentimientos o, de manera más general, a interactuar en cualquier manera con los demás, son todas variantes de un mismo problema. Recientemente comenzó a llamarse fobia social a cualquier “cuadro” más o menos grave relacionado con estas dificultades.

Diferentes problemas, una única causa

En todo este artículo me refiero sólo a esas situaciones de cierta inseguridad frente a los demás por las que todos pasamos de vez en cuando. Claro que también hay casos extremos que están relacionados con verdaderas patologías, pero no me refiero aquí a esas personas que lamentablemente las padecen.

La timidez, la vergüenza o cualquier otra sensación de inseguridad que podamos experimentar al interactuar con otras personas, son emociones un tanto desconcertantes. Si no las analizáramos demasiado podríamos cometer el error de creer que son simplemente rasgos de la personalidad.

Sin embargo, normalmente no tenemos dificultades para expresarnos libremente si estamos en compañía de buenos amigos. Podemos ver que bajo ciertas circunstancias sabemos actuar de otra manera, no tenemos estas limitaciones, entonces no forman parte de la “estructura” de nuestra personalidad.

Los temores son más frecuentes o intensos si estamos frente a desconocidos o personas con las que aún no nos sentimos “en confianza”, especialmente si sus opiniones son muy importantes para nosotros.

Y esta última observación encierra la clave para comprender el problema básico, la causa detrás de todas estas dificultades: la importancia que le damos a la opinión de los demás.

Cuando le concedemos una importancia exagerada a la opinión que los demás tienen de nosotros, actuar frente a otras personas se vuelve algo “peligroso”, porque nos parece que cualquier error que podamos cometer puede desencadenar la tan temida desaprobación.

Aquí una breve lista de algunos rasgos de las personas excesivamente preocupadas por la opinión de los demás:

  1. Tratar de complacer a todo el mundo.
  2. No saber decir que no. Es un caso particular del anterior, pero es un problema tan frecuente que merece su propio lugar en esta lista.
  3. Ser muy susceptibles a la crítica.
  4. Tener dificultad para tomar decisiones, en especial (lógicamente) aquellas que pueden provocar desaprobación.
  5. Preferir la soledad a la compañía. Las relaciones se vuelven complicadas y sólo se está a gusto con un puñado de personas.
  6. Llevar una vida monótona y aburrida… pero “a salvo” de posibles críticas.

Cuando nos preocupa exageradamente la opinión de los demás, las prioridades en nuestra vida se alteran dramáticamente. Nuestros propios deseos pasan a un segundo plano, son reemplazados por un impostor: el “deseo” de agradar.

Tratar de obtener compulsivamente la aprobación de los demás se convierte además en una tarea especialmente ingrata porque las personas detectan rápidamente que hay algo raro en quien se esfuerza tanto por agradar… y esto, paradójicamente, suele producir rechazo.

La gente que quiere más aprobación consigue menos y la gente que necesita menos aprobación consigue más. (Wayne Dyer)

Muy bien, hasta aquí la descripción del problema. Pero quienes experimentan la tiranía de necesitar la aprobación de los demás ya lo conocían en detalle. En cambio, no es tan conocida la única manera de resolverlo.

Diferentes problemas, una única solución

Si una persona tiene una limitación cualquiera, lo que necesita hacer para superarla es tratar de desarrollar alguna nueva habilidad o talento. A lo largo de nuestras vidas hemos aprendido a hacer infinidad de cosas, cualquiera de ellas sería un buen ejemplo: aprendimos a caminar, a hablar, a leer y escribir, etc. Desarrollamos todas esas destrezas y superamos así innumerables limitaciones.

Y esto vale también para superar nuestros miedos. Siempre se trata de aprender algo nuevo para poder vencerlos:

Pero cuando se trata de superar el temor a la desaprobación de los demás, algo inesperado sucede, ninguna estrategia parece funcionar, todos los esfuerzos fracasan.

Porque si no conseguimos primero alcanzar un mayor nivel de consciencia que nos permita ver la situación desde una nueva perspectiva, podemos pasarnos la vida entera (literalmente!) luchando contra este tipo de problemas. De nada sirve enfrentar abiertamente estos temores, porque aunque suene muy raro, en realidad nunca es a los demás a quienes les tenemos miedo. No encontraremos la manera de resolver este tipo de dificultades mientras pensemos que lo que nos asusta está “afuera” de nosotros.

Cualquier tipo de sufrimiento emocional puede expresarse, cuando se comprende profundamente, en términos del propio mundo interno, sin involucrar a otros. Y conocerse a uno mismo es esencial para entender la causa, siempre interna, de cualquier temor.

Y como las relaciones que establecemos con las demás personas siempre son un reflejo de la relación que tenemos con nosotros mismos, si lo que sentimos cuando estamos con otros es miedo a ser criticados, eso sólo puede significar que somos exageradamente críticos con nosotros mismos, que nos tratamos con excesiva dureza, sin amor.

Nuestra primera relación es con nosotros mismos, todo lo demás es un espejo de esa relación.

Sólo podemos resolver los problemas de inseguridad frente a los demás cuando comprendemos sin lugar a dudas que la raíz del problema es el desproporcionado nivel de autocrítica con el que nos juzgamos. Entonces nos volvemos inmunes a la crítica de otros, como si hubiéramos sido “vacunados”, y ya no hay ningún peligro en exponernos ante las demás personas.

Así, llegamos una vez más a la misma conclusión que en tantos otros artículos anteriores: aceptarse y quererse a uno mismo es la clave para embellecer nuestro mundo interno… ese mundo interno que siempre veremos reflejado, fielmente, en nuestras relaciones con los demás.

Axel Piskulic

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A veces, cuando siento que perdí el rumbo, después de varios días de andar preocupado por algún asunto, me acuerdo de mis cartas de Tarot.

Tengo un Tarot poco común, el Tarot Osho Zen, una versión muy interesante que se aparta del Tarot tradicional porque sus cartas no muestran las imágenes conocidas, sino otras diferentes que son muy significativas para las personas que están recorriendo un camino de autoconocimiento. Por ejemplo, hay cartas que llevan por nombre Creatividad, Transformación o Consciencia. Cada una de sus setenta y nueve cartas remite a una situación diferente, a una lección que todos, tarde o temprano, tendremos que aprender.

Las ilustraciones guardan poca relación con las del auténtico Tarot, entonces es posible que no sean del agrado de alguien que haya profundizado en el estudio de esa antigua tradición. Pero me encantan sus dibujos, son bellos e inspiradores y, lo que es realmente importante para mí, siempre que me acuerdo de usarlo recibo un claro y valioso mensaje.

Como con el Tarot tradicional, con mi mazo de Tarot es posible hacer diferentes “tiradas”, que combinan varias cartas que luego deben ser interpretadas. Pero lo que prefiero hacer es simplemente tomar al azar una sola carta, es mi método ideal para responder una pregunta determinada, y la interpretación casi nunca deja lugar a dudas.

Antes me tomo un minuto para respirar lentamente y aquietar mi mente, para aclarar mis ideas y para tratar de resumir todas mis dudas en una única pregunta, que planteo mentalmente con la mayor claridad. Pido entonces recibir la respuesta que necesito y trato de hacer mi pedido con una actitud apropiada, mezclando lo mejor que puedo confianza con gratitud.

Bueno, anoche antes de acostarme, preocupado por todos los problemas que siento que tengo, me acordé del Tarot. Esta es la carta que salió:

Celebración - Tarot Osho Zen

Como puede verse lleva por nombre “Celebración”, y el siguiente texto es una guía para su correcta interpretación. Está tomado del pequeño libro que viene junto con el mazo de cartas.

Estas tres mujeres que danzan bajo la lluvia y el viento nos recuerdan que la celebración nunca necesita depender de las circunstancias externas. No es necesario esperar unas vacaciones especiales o una ocasión formal, tampoco un día soleado y sin nubes. La verdadera celebración surge del gozo que se experimenta profundamente en el interior, primero, y después brota hacia afuera en forma de canciones, danza y risas desbordantes, y sí, incluso lágrimas de gratitud. Si eliges esta carta indica que estás abriéndote y volviéndote más disponible a las muchas oportunidades que hay para disfrutar en la vida y contagiar a los demás. No te preocupes por fijar una fiesta en tu calendario. Suéltate el pelo, quítate los zapatos y empieza a chapotear en los charcos ahora mismo. ¡La fiesta sucede a tu alrededor a cada momento!

Del Tarot Osho Zen

La interpretación sugerida es suficientemente clara. La carta muestra a personas celebrando ahora, ahora mismo, en medio de la lluvia. No a alguien haciendo planes para disfrutar luego, cuando salga el sol.

La imagen muestra a personas que disfrutan hoy. No a alguien tratando de construir su propio camino hacia una felicidad futura. No a alguien trabajando duro para alcanzar más adelante alguna meta soñada, como un viaje, una casa nueva o una relación sin conflictos.

Como tantas otras veces, recibí del Tarot la mejor respuesta a mis dudas, que en este caso fue celebrar. Hacer a un lado cualquier preocupación por lo que podría llegar a pasar, que seguramente no será tan grave como a veces imagino, y celebrar hoy, ahora. Simplemente celebrar este momento, celebrar lo que soy, celebrar todo lo que tengo a mi alcance.

Cómo acceder a ese estado de Celebración

Algunas ideas muy simples para disfrutar de ese anhelado estado de Celebración.

  1. Comprender nuestra situación actual. Ante todo es necesario entender que normalmente vivimos concentrados en nuestros pensamientos, casi siempre negativos, distraídos de lo que realmente está sucediendo a nuestro alrededor.
  2. Creer que sí es posible disfrutar de cada instante. Habitualmente sentimos que sólo pueden disfrutarse ciertos momentos (¡muy pocos!) en los que todo es como nosotros esperábamos y que, sólo entonces, nos pueden resultar agradables. Pero la verdad es que podemos celebrar casi en cualquier situación, a pesar de los problemas que haya en nuestras vidas.
  3. La mejor estrategia es sentirnos bien. Es la manera más efectiva de enfrentar y resolver cualquier problema. Si desarrollamos primero, internamente, una emoción de serena alegría, de Celebración, esa actitud optimista y positiva nos conecta de manera directa con la inspiración y la creatividad necesarias para encontrar las soluciones que no podríamos ver si estamos preocupados o angustiados.
  4. Confiar. Confiar en este simple hecho: si somos capaces de sostener este estado de Celebración sin preocuparnos por metas y objetivos, seremos realmente exitosos, atraeremos a nuestras vidas todo tipo de situaciones favorables que superarán cualquier expectativa que hubiéramos podido tener. Así funciona la Ley de Atracción.
  5. Experimentar de manera consciente el momento presente. Esa es la clave para acceder a ese bienestar que tanto anhelamos. Cualquier acción, por insignificante que sea, encierra la posibilidad de disfrutarla, siempre que la vivamos plenamente. El simple acto de respirar de manera consciente nos devuelve la paz y la serenidad que nuestros pensamientos compulsivos siempre nos roban.
  6. Ser perseverantes. Es posible aprender a sentirse bien. Tener constancia es fundamental, para este o para cualquier otro proceso de aprendizaje. Pero cuidado: nuestro ego nos presentará todo tipo de distracciones para que continuemos viviendo de manera mecánica, inconsciente. Hagamos entonces nuestro mejor esfuerzo… ¡Vale la pena!

Axel Piskulic

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Muchas personas confunden la práctica de la Ley de Atracción con tener simples fantasías. Pero, definitivamente, son dos cosas bien distintas.

Un hombre soñando despierto (título: The Daydreamer, autor: Chris Danger)
La imagen es de Chris Danger

Por tener fantasías, o “soñar despierto”, me refiero a imaginar situaciones agradables de cualquier tipo, durante un tiempo más o menos prolongado, sin tener verdaderas intenciones de hacerlas realidad (muchas veces porque sería literalmente imposible).

Las fantasías son como películas que proyectamos en nuestra mente y sus contenidos admiten infinitas variantes, de acuerdo a qué tipo de situaciones nos generen placer.

“La vida secreta de Walter Mitti” es una excelente película que acabo de ver. Su protagonista tiene el hábito de soñar despierto… hasta que decide darle a su vida un giro realmente audaz. Y desde ese momento la realidad pasa a ser mucho más interesante para él que cualquiera de sus fantasías:

Trailer de la película “La vida secreta de Walter Mitti”

Tener fantasías es una actividad completamente normal, ni buena ni mala en sí misma. Sólo quiero compartir una reflexión acerca de las diferencias que existen entre soñar despierto y aplicar la Ley de Atracción.

La Ley de Atracción propone que podemos crear nuestra realidad de manera intencionada o consciente. Para conseguir algo que anhelamos, deberíamos recrear mentalmente esa situación, experimentando todas las sensaciones y emociones positivas que corresponderían al deseo ya cumplido, como si ya se hubiera manifestado en nuestras vidas.

Esta parte es la que se parece mucho a soñar despierto.

Luego, también de acuerdo con la Ley de Atracción:

Debemos sentirnos merecedores de lo que estamos tratando de atraer a nuestras vidas. Debemos tener la certeza de que eso que pedimos pasará a formar parte de nuestra realidad. Sólo así se manifestará lo que deseamos.

Y esta es la parte que explica por qué las fantasías no producen cambios en nuestra realidad: porque íntimamente sabemos que son sólo fantasías.

Es posible atraer el éxito en cualquier área de nuestras vidas aplicando de manera deliberada la Ley de Atracción. Y también podemos fantasear con ser deportistas famosos, estrellas de rock o simplemente millonarios. Ambas actividades se parecen mucho, ambas requieren de nuestra atención consciente, ambas consumen tiempo y energía muy valiosos… pero las fantasías no generarán ningún cambio positivo en nuestras vidas.

Aquí un video acerca de alguien que consigue hacer realidad su sueño:

Cortometraje “Luminaris”, de Juan Pablo Zaramella.

Otras fantasías menos evidentes

Otras actividades que pueden consumir de manera improductiva nuestras energías creativas tienen que ver con anhelar cambios que involucren a otras personas y que, precisamente por involucrar a otras personas, están fuera de nuestro control.

Siempre podemos ayudar a los demás a través de la acción. Podemos regalarles algo que les haga falta o hacer por ellos cualquier cosa que necesiten. Esto es evidente. Pero nada podemos hacer por cambiar la realidad de otras personas aplicando la Ley de Atracción.

De acuerdo a la Ley de Atracción, somos ciento por ciento responsables de nuestras experiencias. Pero entonces los demás también son los únicos responsables de sus propias experiencias. Por lo que permanecer deseando que otras personas cambien o que sus circunstancias mejoren en cualquier aspecto, no producirá ningún cambio positivo en sus vidas.

Siempre nos queda el recurso de cambiar nosotros. Todo cambio positivo que logremos en nosotros mismos puede ser una valiosa ayuda para las personas que nos rodean, puede inspirarlos a llevar a cabo esos cambios que estaban postergando. La técnica de Ho’oponopono es un excelente ejemplo: sanar nuestra mente puede ayudar a otras personas de maneras inesperadas y hasta “milagrosas”.

También malgastamos nuestras energías creativas cuando dedicamos mucho tiempo a desear que gane nuestro equipo de fútbol, que el clima se ajuste a nuestras preferencias o que nuestro partido político gane las elecciones.

Simplemente no es posible imponerles a los demás la realidad en la que nos gustaría vivir. Si lo que anhelamos involucra a otras personas, la realidad se desenvolverá con independencia de cuáles sean nuestros deseos individuales, en una dirección que no podemos predecir.

Cuanto más tiempo y energía dediquemos a este tipo de deseos, menos atención podremos prestar a todas esas otras metas que sí podríamos alcanzar en nuestra realidad personal.

Aceptar la realidad tal como es

Acepta primero y después actúa. Acepta cualquier cosa que contenga el momento presente como si tú mismo la hubieras elegido. Trabaja siempre a favor del momento, no contra él. Haz del presente tu amigo y aliado, no tu enemigo. Esto transformará milagrosamente tu vida.

Eckhart Tolle

Pero ¿en qué quedamos? ¿Tengo que aceptar la realidad tal como es o puedo modificarla a mi gusto aplicando de manera consciente la Ley de Atracción?

La realidad es un escenario de enorme complejidad y se rige por leyes generales que nosotros, como individuos, no podemos modificar. Debemos respetarla tal como es. Nada lograríamos, por ejemplo, si nos propusiéramos erradicar los desastres naturales, las enfermedades, los accidentes o las injusticias. El mundo funciona de una cierta manera y debemos aceptarlo tal como es.

Lo que sí podemos hacer (¡que no es poco!) es elegir de qué manera vivimos en esta realidad. Podemos decidir a cada momento cómo serán nuestras experiencias dentro de este escenario más general que es “el mundo”. Podemos optar por las circunstancias que nos gustaría experimentar, entre infinitas posibilidades.

Más o menos como les sucede a los protagonistas de este video, que a cada paso pueden elegir participar o no de una nueva aventura:

Sorpresas escondidas en la ciudad, publicidad del canal de TV por cable TNT.

Vadim Zeland, en su libro Reality Transurfing, propone que la realidad sería como una exposición de arte. Si estoy recorriendo la exposición, es posible que en un momento dado me encuentre en una sala donde se exhiban pinturas o esculturas que no me gusten. ¿Qué pasaría si yo, entonces, comenzara a protestar? ¿Qué pasaría si levantara cada vez más la voz y finalmente pasara a la acción, tal vez descolgando algunos cuadros o algo parecido? Seguramente sería echado de allí por la fuerza, no conseguiría imponer ningún cambio en la exposición y mi visita se convertiría en una experiencia desagradable.

En cambio, yo podría haber actuado de otra forma. Podría haberme dirigido a otra sala de la muestra, a una sección donde estuvieran expuestas otras obras que sí fueran de mi agrado… y quedarme allí apreciándolas.

Así sería, entonces, la realidad. Un escenario infinitamente variado que nos ofrece la posibilidad de elegir cada una de nuestras experiencias. Si elegimos mal, de manera inconsciente, seguramente no nos gustará lo que nos pase. En esos casos, protestar o soñar despiertos no mejorará demasiado las cosas. En cambio, siempre podemos adoptar otra actitud, podemos decidirnos a creer en nosotros mismos, en nuestra milagrosa capacidad de crear la realidad que anhelamos… y simplemente elegir de nuevo.

Axel Piskulic

La clave, creer en uno mismo:

Un psicólogo le dice a un unicornio 'Usted necesita creer en sí mismo'
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