Los videojuegos suelen estar estructurados en “niveles”. Y durante el juego, para pasar de un cierto nivel al nivel siguiente, el que juega tiene que aprender algunas lecciones muy precisas, como desarrollar ciertas habilidades nuevas o resolver determinados problemas.
Pero también la vida real tiene una estructura similar, organizada por niveles. Y esto no es una simple coincidencia, ya que los juegos en general (como también el cine, el teatro o la literatura) deben tomar de la vida real algunos elementos y cierta estructura para captar nuestro interés.
Y en la vida real la estructura de niveles es bien clara. La educación, la vida laboral y nuestra evolución en general requieren de nosotros un constante aprendizaje en el que muchas veces quedan a la vista ciertas etapas o niveles.
Por ejemplo, la temática general de este blog gira alrededor de la necesidad de alcanzar un saludable nivel de autoestima, ya que este aprendizaje es la condición previa para poder tener relaciones saludables, crear abundancia en nuestras vidas o simplemente sentirnos bien.
A continuación dos videos para reflexionar acerca de lo frecuentes que son los problemas de autoestima y cómo influyen en la imagen que tenemos de nosotros mismos.


Antes de estas 5 sugerencias, una reflexión. A veces sabemos cuáles son los pasos que tenemos que dar y sin embargo, por alguna razón “inexplicable”, no podemos avanzar en la dirección correcta. Es que tal vez tengamos pendientes por resolver ciertos problemas que corresponden a un “nivel anterior”. Si esto es así, tal como sucede en los videojuegos, no podremos continuar avanzando hasta que no hayamos completado esas etapas previas. Si esto te sucede con la autoestima, es una buena idea iniciarte en la práctica de alguna técnica de meditación o sanación, o consultar personalmente con un terapeuta profesional, para poder liberarte de la carga que pueden representar esos problemas inconscientes aún sin resolver.
Aquí 5 ideas clave:
Axel Piskulic

Para jugar a un clásico de los videojuegos: el Tetris…
Los siguientes videos de animación son muy originales y divertidos, y los dos cuentan una breve historia de amor. Pero tienen también otra característica en común. En los dos se evidencia el compromiso incondicional que es un rasgo central del amor verdadero. En ambas historias vemos actuar a los protagonistas sin dudas ni vacilaciones para defender a su compañero de cualquier peligro. ¡Como debe ser!


Estas dos “fábulas modernas” son efectivas precisamente porque los protagonistas se muestran naturalmente dispuestos a cuidar amorosamente del otro, en cualquier circunstancia y hasta las últimas consecuencias. Es esa característica de ser incondicional lo que diferencia al auténtico amor de otras emociones menos profundas con las que a veces lo confundimos. Y claro, ese compromiso y esa fidelidad son esenciales para que las dos historias tengan sentido y para que merezcan ser contadas.
Del mismo modo, sin ese amor incondicional por nosotros mismos nuestra propia historia se convierte en una historia triste, o por lo menos intrascendente. Solo queriéndonos y aceptándonos sin condiciones estamos preparados para disfrutar plenamente de la experiencia de vivir y para convertir nuestra historia en algo realmente interesante.

La realidad exterior en la que vivimos es una proyección de nuestro mundo interno. La relación que tenemos con nosotros mismos se refleja en todas las interacciones que tenemos con los demás, en cada situación o experiencia que nos toca vivir.
A todos nos gusta ser bien tratados, que se respeten nuestras necesidades y, en el caso de nuestra familia, que nos quieran incondicionalmente. Y aunque no lo pensemos con mucha claridad, solemos creer que si tratamos así a los demás, merecemos recibir “a cambio” el mismo tratamiento… como si se tratara de un acuerdo universalmente aceptado. Pero nos duele ver que con frecuencia los demás no respetan este “acuerdo”.
El acuerdo que los demás sí cumplen, casi sin excepciones, es el de tratarnos tal como nos tratamos a nosotros mismos, mostrándonos como en un espejo las actitudes que tenemos hacia nosotros y las creencias que adoptamos respecto de nuestro propio valor.
La vida te trata tal y como tú te tratas a ti mismo.
Louise L. Hay
Para los que comprendemos esta idea, se convierte en prioridad aprender a apreciarnos de manera positiva en toda situación, es decir, incrementar nuestro nivel de autoestima. La autocrítica sin amor no resuelve problemas, sólo los atrae. Si aprendemos a sentimos a gusto tal como somos, si tenemos una relación saludable con nosotros mismos, si somos capaces de vernos amorosamente en cualquier circunstancia, si tenemos un alto nivel de autoestima, es decir, si nos queremos sin condiciones, entonces nos sentiremos naturalmente merecedores de todo lo bueno, de cualquier cosa que anhelemos. Y ejerciendo nuestra milagrosa facultad de crear, haremos que nuestra vida y nuestras relaciones reflejen la plenitud, el bienestar y el amor que desarrollamos primero en nuestro mundo interior.
Del mismo modo que de todas nuestras relaciones es prioritario que sanemos la que tenemos con nosotros mismos, de todas las nuestras actividades hay una que requiere toda nuestra atención: experimentar conscientemente el momento presente.

El origen de cualquier dolor emocional siempre parece ser el mismo: la realidad no se ajusta a nuestras expectativas y esto nos produce un cierto grado de frustración. Consciente o inconscientemente asignamos a nuestros deseos una importancia tan exagerada que sentimos que no podemos ser felices si no se cumplen. Pero esto es sólo un engaño de nuestro ego, de nuestro falso yo. Salvo en casos extremos, la felicidad es un estado interno que no depende de nada exterior y la única condición previa para alcanzarla es experimentar plenamente, conscientemente, el momento presente.
El siguiente video muestra lo que sucede en una cierta estación de subterráneo en la que una de sus escaleras tiene un escalón cuya altura es apenas superior a la de los demás (los textos en inglés al comienzo del video son solo una sencilla introducción).

Cualquiera podría decir (y tendría razón, claro!) que la gente tropieza porque la escalera tiene una pequeña falla. Pero el video también muestra otra verdad más profunda, mucho más importante, que resulta evidente pero que a la vez pasamos fácilmente por alto: que la gente que sube esa escalera lo hace de manera mecánica, sin prestar atención a lo que está haciendo, mientras va pensando en otras cosas, muchas veces preocupada por lo que pasó o por lo que podría llegar a pasar.
Actuar de manera inconsciente o realizar de manera mecánica cualquier actividad, aunque se trate de una tarea rutinaria, nos debilita, nos quita entusiasmo, nos resta energía. Y le permite a nuestro ego distraernos de la realidad del momento presente con su constante flujo de pensamientos desgastantes.
Nuestro compromiso es, entonces, doble: amarnos y despertar…
Axel Piskulic
Hace muchos años fui a ver un espectáculo de una compañía de acróbatas chinos. En aquella época China no era la potencia económica que es actualmente y estos acróbatas no disponían de la infraestructura y el despliegue que podríamos ver hoy en un espectáculo similar. Sólo se presentaban de una manera simple y sencilla, en el pequeño escenario de un teatro, una sucesión de asombrosos números de acrobacia, equilibrio y malabarismo.
Este video no es el más espectacular que puede encontrarse en YouTube acerca de acróbatas chinos, pero sí me recuerda la sencillez de aquel espectáculo que presencié.

Desde mi asiento en la primera fila podía apreciar cada detalle, y me sorprendió ver que los acróbatas tenían el aspecto de personas comunes. Eran hombres y mujeres jóvenes que seguramente en otras circunstancias, en su país, no llamarían demasiado la atención. Pero habían logrado desarrollar ciertas destrezas increíbles con un grado de perfección que si no lo hubiera visto con mis propios ojos hubiera pensado que era imposible de alcanzar.
Seguramente hubo un momento en la vida de estos acróbatas en que aún no habían desarrollado sus talentos. E incluso ya siendo profesionales, al comenzar los ensayos para un nuevo espectáculo probablemente muchas cosas les salieran mal y deberían repetir sus movimientos innumerables veces hasta desarrollar una nueva habilidad.
Es que la clave para dominar cualquier arte, además de tener talento y condiciones, es el entrenamiento y la perseverancia para poder desarrollar ese potencial latente.
Bien. Creo que también nosotros estamos llamados a aprender a llevar a cabo un pequeño milagro personal, una maravillosa destreza que al principio puede parecernos tan difícil como las de los acróbatas chinos… pero que es nuestro destino dominar plenamente porque fuimos creados con los dones necesarios para cumplir esa misión.
Casi siempre actuamos de manera mecánica, sin apreciar el instante que estamos experimentando. Nuestra atención es captada permanentemente por el constante flujo de nuestros pensamientos, sobre todo cuando realizamos las actividades cotidianas… es decir, la mayor parte del día. Y todo el tiempo nos perdemos la única experiencia real a nuestro alcance: vivir intensamente el momento presente.
La psicología occidental ha pasado por alto un hecho de una importancia prodigiosa: que no somos conscientes de nosotros mismos, que vivimos, actuamos y razonamos sumergidos en un sueño profundo, en un sueño que no tiene nada de metafórico sino que es absolutamente real, y sin embargo, del que podemos despertar.
P. D. Ouspensky
Este video nos muestra cómo actúa alguien que aún no cayó en el profundo sueño de la vida adulta:

Como sucede normalmente en los sueños, la gente no se da cuenta de que está profundamente dormida. Sólo podemos comprender nuestra condición cuando despertamos, aunque sea por unos momentos, o cuando podemos observar a alguien que sí está despierto, es decir, alguien que actúa de manera plenamente consciente y espontanea. Por ejemplo estas personas seguramente estaban bien despiertas cuando fueron tomadas las fotos:

De niños vivíamos completamente despiertos. Vivir plenamente requiere que despertemos. Ningún ser fue creado para vivir durmiendo.
Nuestro destino, si decidimos aceptar el desafío, es incrementar nuestro nivel de consciencia experimentando plenamente cada momento, aunque estemos realizando una tarea sencilla o rutinaria… como esperar el tren. Lo que está en juego es nada menos que nuestra felicidad.

La sociedad también tiene un cierto nivel “colectivo” de consciencia, y es fundamental que cada uno de nosotros lo incremente, que sume su aporte personal, para construir un mundo más justo y donde sea más agradable vivir.
Axel Piskulic
Aquí más información acerca de cómo experimentar conscientemente el aquí y ahora: