15 de junio
“Creo que si miráramos siempre al cielo, acabaríamos por tener alas.”
Gustave Flaubert

La reflexión de este famoso escritor francés, Gustave Flaubert, coincide a la perfección con el mensaje que parece querer transmitir este breve video:
Miremos siempre hacia el cielo, hacia ese potencial ilimitado que es nuestro destino desarrollar.
Expandamos nuestra consciencia, abandonemos los apegos, amemos y amémonos sin condiciones…
Y un día ya muy próximo, seremos los primeros en sorprendernos al descubrir que finalmente aprendimos ese misterioso arte de volar.
Axel
Una cita de un escritor francés y un video del mismo origen, son una introducción muy apropiada para anunciar que este sitio web está siendo traducido precisamente al francés.
La traducción está a cargo de Magali Manvieu, a quien le estoy profundamente agradecido.
Clic aquí para ver cómo está quedando “S’aimer soi-même”, la nueva versión de “Amarse a uno mismo”…
Enlace al sitio web de los creadores de este cortometraje
2 de junio
Nuestros pensamientos se suceden unos a otros sin descanso, y eso nos parece natural porque creemos ser ese que piensa. Pero a través de la meditación podemos tomar distancia y observar el discurso de esa infatigable voz interior que va recitando los pensamientos, comprobando que en realidad no somos esa voz, rompiendo así el “encantamiento” al que normalmente nos tiene sometidos y alcanzando estados de mayor conciencia y paz interior.
Un excelente video acerca del poder de la meditación para reconciliarnos con ese diálogo interno que nunca cesa…
Axel
Acerca de los pensamientos, por OSHO.
En realidad, la mente no existe. La mente es sólo una apariencia. Y cuando profundizas en la mente, desaparece. Sólo existen los pensamientos moviéndose a tanta velocidad que te hacen pensar y sentir que allí hay algo que existe en todo momento. Un pensamiento llega, otro pensamiento llega, y otro y así sigue. La separación es tan pequeña que no puedes distinguir el espacio entre un pensamiento y otro. De este modo, los pensamientos se unen, se convierten en un continuo, y debido a esa continuidad crees que existe la mente. Existen pensamientos, pero no mente, de la misma forma que existen electrones, no materia. El pensamiento es el electrón de la mente. Es lo mismo que una multitud, ella existe en cierto sentido y no existe en otro, sólo existen individuos. Pero muchos individuos juntos dan la sensación de una cosa diferente, independiente: una multitud.
Los pensamientos son como las nubes, vienen y van, y tú eres el cielo. Cuando deja de haber mente inmediatamente te llega la percepción de que has dejado de estar inmerso en los pensamientos. Los pensamientos están ahí, pasando a través tuyo como las nubes cruzan el cielo. Los pensamientos pasan a través tuyo, y son capaces de hacerlo porque tú eres un inmenso vacío.
La mente es la ausencia de tu presencia. Cuando te sientas en silencio, cuando observas profundamente a la mente, la mente simplemente desaparece. Quedan los pensamientos, existen, pero no puedes encontrar a la mente. Pero cuando la mente ha desaparecido, puedes ver que los pensamientos no son tuyos. Desde luego que vendrán y a veces se quedarán un rato contigo, y luego desaparecerán. Tú puedes convertirte en su lugar de descanso, pero ellos no son creados por ti. Ni un solo pensamiento surge de tu ser, siempre proceden del exterior. No te pertenecen, son sin hogar, sin raíces, pero a veces descansan en ti, eso es todo.
Los pensamientos son como una nube descansando sobre una colina. Entonces se van por si mismos, no has de hacer nada. Si simplemente observas, sin juzgar, criticar o comentar, obtienes el control.
OSHO
Acerca de las técnicas de meditación de Osho
23 de marzo
Podemos elegir ver lo bueno, en nosotros mismos y en los demás.
Podemos elegir verlo siempre…
Acerca de la aprobación, por Louise L. Hay.
Casi toda nuestra programación, tanto negativa como positiva, es algo que aceptamos en la época en que teníamos tres años. A partir de entonces, nuestras experiencias se basan en lo que en aquel momento aceptábamos y creíamos de nosotros mismos y de la vida. La forma en que nos trataban cuando éramos muy pequeños es habitualmente la forma en que ahora nos tratamos. La persona a quien usted está riñendo es un niño de tres años que lleva dentro.
Si es usted una de esas personas que se encolerizan consigo mismas porque son temerosas y pusilánimes, piense que tiene tres años. Si tuviera delante a un niño de tres años que tuviera miedo, ¿qué haría? ¿Se enfadaría con él, o le tendería los brazos y lo consolaría hasta que se sintiera cómodo y seguro? Quizá los adultos que lo rodeaban cuando usted era pequeño no hayan sabido cómo consolarlo entonces. Ahora usted es el adulto en su vida, y si no sabe consolar a la criatura que lleva dentro, realmente es algo muy triste.
Lo que se hizo en el pasado está hecho; lo pasado, pasado. Pero este momento es el presente, y ahora usted tiene la oportunidad de tratarse como desea que lo traten. Un niño asustado necesita que lo consuelen, no que lo reprendan. Si usted se reprende, se asustará más, y no encontrará a quién volverse. Cuando el niño de dentro se siente inseguro, crea muchísimos problemas.
¿Recuerda cómo se sentía cuando lo humillaban de pequeño? Pues de la misma manera se siente ahora ese niño que lleva dentro.
Sea bondadoso consigo mismo. Empiece a amarse y a demostrarse aprobación. Es todo lo que necesita para expresar al máximo sus potencialidades.
de “Usted puede sanar su vida”