Amarse a uno mismo

Querernos nos hace bien, nos hace felices. Y es el mejor regalo que podemos ofrecer a los demás...!!!

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Foto de una mujer joven, imaginando algo agradable.

Los deseos son algo esencial en nuestras vidas. Son como la brújula que guía nuestros pasos, que nos señala la dirección en la que queremos avanzar. Nos permiten elegir entre diferentes opciones en todos los aspectos de la vida. Y es el anhelo de ver cumplidos nuestros deseos lo que moviliza nuestra energía y hace posible que nos dediquemos con entusiasmo y alegría a aquellas actividades que más nos gustan.

Pero con frecuencia experimentamos la confusión de creer que la felicidad depende del cumplimiento de esos deseos, que se convierten entonces en apegos. Y por cometer este error inevitablemente pagamos un alto costo: experimentamos una gran frustración, alejamos la posibilidad de sentirnos plenamente felices… y finalmente lo más probable es que no consigamos eso que tanto deseábamos.

En el siguiente video dos amigos muy especiales tienen el legítimo deseo de salir a cazar juntos, pero inesperadamente el apego se apodera de ellos:

“A fox tale” (Un cuento del zorro), de Thomas Bozovic, Alexandre Cazals, Julien Legay, Chao Ma.

¿Disfrutar o desear?

La Ley de Atracción propone que nos enfoquemos precisamente en esas cosas, situaciones o relaciones que nos gustaría incorporar a nuestras vidas. Y los deseos constituyen el primer paso para determinar qué es exactamente lo que queremos alcanzar. Pero la actitud que favorece el cumplimiento de esas metas no es la de desear intensamente (convirtiendo entonces a esos deseos en apegos) sino la de disfrutar, imaginando con el mayor grado de detalle que esos deseos ya se han cumplido y forman parte de nuestra realidad actual.

Visualización creativa

Foto de una mujer joven, imaginando algo agradable.

La visualización creativa es una técnica sencilla y muy poderosa… y además es muy agradable de practicar.

Propone abandonar la posición pasiva de quedarse anhelando esas cosas o condiciones que tanto deseamos y comenzar a ejercer nuestro milagroso poder creador.

Consiste en imaginar que nuestros deseos ya se han cumplido creando en nuestra mente, con el mayor grado de detalle posible, todas las imágenes, sensaciones y emociones que correspondan a esa situación que anhelamos, tal como si ya fuera real.

Básicamente lo que hacemos al practicar la visualización creativa es dejar de desear para comenzar a disfrutar. Porque mientras permanezcamos en la posición de simplemente desear, lo que estamos haciendo es reforzar las condiciones de carencia en las que nos encontramos.

Aquí más información acerca de esta técnica: Visualización creativa

Portada del libro Reality Transurfing I, de Vadim Zeland

Otra forma en la que los apegos “nos atrapan” es descripta en detalle por Vadim Zeland en su trilogía “Reality Transurfing”. Se trata de esas situaciones en las que elegimos tomar partido por una posición y rechazamos con energía las demás opciones. Un buen ejemplo es la política, ya que con frecuencia la gente defiende ciertas ideas y combate otras de signo opuesto, ignorando que de esta manera solo refuerza la situación de enfrentamiento. De vez en cuando yo mismo termino discutiendo de política, aunque compruebo una y otra vez que es muy raro que alguien cambie de opinión… las argumentaciones de cada uno más bien parecen reforzar las convicciones del otro.

Vadim Zeland propone una analogía muy interesante. La realidad sería como una exposición de arte. Es posible que los cuadros de una determinada sala no nos gusten, pero no tiene sentido que reclamemos para que los cambien. Si lo hiciéramos, si comenzáramos a protestar, no nos harían caso. Y si finalmente con nuestras quejas generáramos un escándalo, probablemente nos echarían del lugar sin considerar nuestros reclamos. Lo mejor es continuar recorriendo la exposición hasta encontrar otra sala con cuadros que sí nos gusten.

La realidad se comporta de una manera similar. De acuerdo a la Ley de Atracción podemos modificar nuestra realidad individual, como quien decide desplazarse de una sala a otra dentro de la exposición. Pero si nos encaprichamos en que el gobierno, el país o el mundo cambien a nuestro gusto, seguramente contrariando lo que otras personas desean, la realidad no puede satisfacernos y simplemente nos hará a un lado para continuar enriqueciendo las vidas de aquellos que sí respetan sus reglas.

Axel Piskulic

Finalmente un video que sólo está aquí porque es muy bello… y porque la historia también trata acerca de una chica y un zorro…

Cortometraje “The Girl and the Fox” (La niña y el zorro), de Tyler J. Kupferer.
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Dibujo de Mario, el protagonista del videojuego Super Mario Bros.

Los videojuegos suelen estar estructurados en “niveles”. Y durante el juego, para pasar de un cierto nivel al nivel siguiente, el que juega tiene que aprender algunas lecciones muy precisas, como desarrollar ciertas habilidades nuevas o resolver determinados problemas.

Pero también la vida real tiene una estructura similar, organizada por niveles. Y esto no es una simple coincidencia, ya que los juegos en general (como también el cine, el teatro o la literatura) deben tomar de la vida real algunos elementos y cierta estructura para captar nuestro interés.

Y en la vida real la estructura de niveles es bien clara. La educación, la vida laboral y nuestra evolución en general requieren de nosotros un constante aprendizaje en el que muchas veces quedan a la vista ciertas etapas o niveles.

Por ejemplo, la temática general de este blog gira alrededor de la necesidad de alcanzar un saludable nivel de autoestima, ya que este aprendizaje es la condición previa para poder tener relaciones saludables, crear abundancia en nuestras vidas o simplemente sentirnos bien.

A continuación dos videos para reflexionar acerca de lo frecuentes que son los problemas de autoestima y cómo influyen en la imagen que tenemos de nosotros mismos.

5 claves para aumentar la autoestima

Antes de estas 5 sugerencias, una reflexión. A veces sabemos cuáles son los pasos que tenemos que dar y sin embargo, por alguna razón “inexplicable”, no podemos avanzar en la dirección correcta. Es que tal vez tengamos pendientes por resolver ciertos problemas que corresponden a un “nivel anterior”. Si esto es así, tal como sucede en los videojuegos, no podremos continuar avanzando hasta que no hayamos completado esas etapas previas. Si esto te sucede con la autoestima, es una buena idea iniciarte en la práctica de alguna técnica de meditación o sanación, o consultar personalmente con un terapeuta profesional, para poder liberarte de la carga que pueden representar esos problemas inconscientes aún sin resolver.

Aquí 5 ideas clave:

Axel Piskulic

Dibujo de una niña jugando a la rayuela (Título: Distraction, Autora: Amanur)
La ilustración es de Amanur

Para jugar a un clásico de los videojuegos: el Tetris…

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Compromiso y autoestima

Los siguientes videos de animación son muy originales y divertidos, y los dos cuentan una breve historia de amor. Pero tienen también otra característica en común. En los dos se evidencia el compromiso incondicional que es un rasgo central del amor verdadero. En ambas historias vemos actuar a los protagonistas sin dudas ni vacilaciones para defender a su compañero de cualquier peligro. ¡Como debe ser!

“Oktapodi”, de Gobelins, ganador del Oscar 2009 al mejor cortometraje de animación.
Cortometraje “Meet Buck” (Conocer a Buck).

Estas dos “fábulas modernas” son efectivas precisamente porque los protagonistas se muestran naturalmente dispuestos a cuidar amorosamente del otro, en cualquier circunstancia y hasta las últimas consecuencias. Es esa característica de ser incondicional lo que diferencia al auténtico amor de otras emociones menos profundas con las que a veces lo confundimos. Y claro, ese compromiso y esa fidelidad son esenciales para que las dos historias tengan sentido y para que merezcan ser contadas.

Del mismo modo, sin ese amor incondicional por nosotros mismos nuestra propia historia se convierte en una historia triste, o por lo menos intrascendente. Solo queriéndonos y aceptándonos sin condiciones estamos preparados para disfrutar plenamente de la experiencia de vivir y para convertir nuestra historia en algo realmente interesante.

Amarse a uno mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida (frase de Oscar Wilde)

La realidad exterior en la que vivimos es una proyección de nuestro mundo interno. La relación que tenemos con nosotros mismos se refleja en todas las interacciones que tenemos con los demás, en cada situación o experiencia que nos toca vivir.

A todos nos gusta ser bien tratados, que se respeten nuestras necesidades y, en el caso de nuestra familia, que nos quieran incondicionalmente. Y aunque no lo pensemos con mucha claridad, solemos creer que si tratamos así a los demás, merecemos recibir “a cambio” el mismo tratamiento… como si se tratara de un acuerdo universalmente aceptado. Pero nos duele ver que con frecuencia los demás no respetan este “acuerdo”.

El acuerdo que los demás sí cumplen, casi sin excepciones, es el de tratarnos tal como nos tratamos a nosotros mismos, mostrándonos como en un espejo las actitudes que tenemos hacia nosotros y las creencias que adoptamos respecto de nuestro propio valor.

La vida te trata tal como tú te tratas a ti mismo.

Louise L. Hay

Para los que comprendemos esta idea, se convierte en prioridad aprender a apreciarnos de manera positiva en toda situación, es decir, incrementar nuestro nivel de autoestima. La autocrítica sin amor no resuelve problemas, sólo los atrae. Si aprendemos a sentimos a gusto tal como somos, si tenemos una relación saludable con nosotros mismos, si somos capaces de vernos amorosamente en cualquier circunstancia, si tenemos un alto nivel de autoestima, es decir, si nos queremos sin condiciones, entonces nos sentiremos naturalmente merecedores de todo lo bueno, de cualquier cosa que anhelemos. Y ejerciendo nuestra milagrosa facultad de crear, haremos que nuestra vida y nuestras relaciones reflejen la plenitud, el bienestar y el amor que desarrollamos primero en nuestro mundo interior.

Compromiso con el momento presente

Del mismo modo que de todas nuestras relaciones es prioritario que sanemos la que tenemos con nosotros mismos, de todas las nuestras actividades hay una que requiere toda nuestra atención: experimentar conscientemente el momento presente.

Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora (frase de John Lennon)

El origen de cualquier dolor emocional siempre parece ser el mismo: la realidad no se ajusta a nuestras expectativas y esto nos produce un cierto grado de frustración. Consciente o inconscientemente asignamos a nuestros deseos una importancia tan exagerada que sentimos que no podemos ser felices si no se cumplen. Pero esto es sólo un engaño de nuestro ego, de nuestro falso yo. Salvo en casos extremos, la felicidad es un estado interno que no depende de nada exterior y la única condición previa para alcanzarla es experimentar plenamente, conscientemente, el momento presente.

El siguiente video muestra lo que sucede en una cierta estación de subterráneo en la que una de sus escaleras tiene un escalón cuya altura es apenas superior a la de los demás (los textos en inglés al comienzo del video son solo una sencilla introducción).

“Escaleras del subterráneo de Nueva York”, de Dean Peterson.

Cualquiera podría decir (y tendría razón, claro!) que la gente tropieza porque la escalera tiene una pequeña falla. Pero el video también muestra otra verdad más profunda, mucho más importante, que resulta evidente pero que a la vez pasamos fácilmente por alto: que la gente que sube esa escalera lo hace de manera mecánica, sin prestar atención a lo que está haciendo, mientras va pensando en otras cosas, muchas veces preocupada por lo que pasó o por lo que podría llegar a pasar.

Actuar de manera inconsciente o realizar de manera mecánica cualquier actividad, aunque se trate de una tarea rutinaria, nos debilita, nos quita entusiasmo, nos resta energía. Y le permite a nuestro ego distraernos de la realidad del momento presente con su constante flujo de pensamientos desgastantes.

Nuestro compromiso es, entonces, doble: amarnos y despertar…

Axel Piskulic

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