Amarse a uno mismo

Querernos nos hace bien, nos hace felices. Y es el mejor regalo que podemos ofrecer a los demás...!!!

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Esta imagen del gato que se mira en el espejo y se ve a sí mismo como un león aparece en diferentes sitios web que promueven actividades relacionadas con la autoestima.

Imagen de un gato viéndose al espejo como si fuera un león

Pero siempre que la veo pienso que cualquier relación de amor, incluida la que tenemos con nosotros mismos, se debilita si está basada en fantasías. Cuando lo que nos gusta de alguien es algo irreal o ilusorio, tarde o temprano tendremos un desengaño.

El gato de la imagen bien podría mirarse en el espejo y verse tal como realmente es y aún así sentirse hermoso, perfecto y feliz.

Pero es cierto que las personas con un bajo nivel de autoestima deben revisar la imagen que tienen de sí mismas, porque normalmente esa autoimagen está distorsionada y suele mostrar rasgos que en general son perfectamente normales, pero que aparecen exagerados como si se tratara de defectos inaceptables.

La idea es que podamos vernos tal como somos… y aún así aceptarnos y querernos incondicionalmente.

La siguiente es una escena de la película “Angel-A”, del director francés Luc Besson. El protagonista se encuentra con su propio “ángel de la guarda”, un ángel muy especial…

Todos podemos hacer una lista de las cosas que nos gustaría tener y no tenemos… y tal vez nunca podamos alcanzar. Pueden ser rasgos o cualidades personales o pueden tener que ver con nuestra realidad “exterior”, relacionadas con nuestro trabajo, nuestros ingresos, nuestras relaciones, etc.

Pero hay diferentes maneras de desear. Tenemos muchos deseos que pueden cumplirse o no sin que esto nos afecte profundamente. Pero cuando sentimos que nuestra felicidad depende de alcanzar determinadas metas, cuando sentimos que nuestra felicidad exige que se cumplan primero determinadas condiciones, entonces estamos en problemas.

Es que la verdadera felicidad es un estado interno que no tiene que ver con posesiones ni relaciones ni rasgos personales. Es un estado de plenitud que tiene lugar en nuestro interior y que en muy gran medida es independiente de nuestras circunstancias y de nuestras cualidades.

Algunas pistas interesantes que confirman esta proposición:

Casi sin excepciones cada momento encierra elementos maravillosos de los que podemos disfrutar… aunque sólo sea durante los breves instantes en que seamos capaces de sostener nuestra atención y apreciar lo bueno a nuestro alrededor.

En la medida que aprendamos a regalarnos el placer de disfrutar de quiénes somos y de las cosas que sí tenemos, seguramente que aprenderemos a valorarnos y a querernos tal como somos, en la comprensión de que no importa que no podamos cambiar muchas cosas de nosotros mismos o de nuestra realidad, porque aún así somos perfectamente capaces de ser felices, es decir, de vivir con alegría, plenitud y paz.

Axel Piskulic

Cómo aumentar la autoestima

El ejercicio del espejo

Un ejercicio muy sencillo para aumentar la autoestima, propuesto por Louise L. Hay en su libro “Usted puede sanar su vida”, consiste en mirarse en un espejo y decir en voz alta afirmaciones positivas respecto de nosotros. Podemos aprovechar cualquier oportunidad en que pasemos frente a un espejo o podemos destinar especialmente unos pocos minutos cada día a practicar este ejercicio. Incluso es suficiente un pequeño espejo de mano ya que lo más importante es encontrarnos con la propia mirada mientras repetimos nuestras afirmaciones.

Foto de Louise L. Hay

El trabajo con el espejo es muy poderoso. La mayor parte de los mensajes negativos que recibimos de niños venían de personas que nos miraban directamente a los ojos, y que quizá nos amenazaban con un dedo. Hoy, cada vez que nos miramos al espejo, casi todos nos decimos algo negativo: nos criticamos por nuestra apariencia o nos regañamos por algo. Mirarse directamente a los ojos y expresar algo positivo sobre uno mismo es, en mi opinión, la manera más rápida de obtener resultados con las afirmaciones.

Louise L. Hay

Podemos usar las afirmaciones para reconocernos cada una de las cualidades positivas que ya tenemos y también para favorecer el desarrollo de aquellas que queremos hacer crecer en nosotros.

Al repetir las afirmaciones probablemente al principio experimentemos algún grado de incomodidad y escepticismo. Y es precisamente sobre esas resistencias que actúan las afirmaciones, para conseguir finalmente reemplazar las antiguas creencias limitantes por otras positivas y saludables.

Axel

Todos tenemos cualidades ocultas (como los cuatro personajes de la siguiente animación!). Y todos podemos sentirnos legítimamente orgullosos de nosotros mismos. Es nuestra misión alentarnos a descubrir y cultivar esas cualidades para luego poder disfrutarlas y compartirlas con los demás…

Subir el volumen de los parlantes y hacer clic sobre cada caballo

Autoestima y autoimagen - Animación caballos que cantan

Signos de interrogación

Una manera efectiva de aclarar dudas en un sitio web es reunir esas preguntas que se repiten con mayor frecuencia. Aquí van algunas de esas preguntas que vengo escuchando regularmente desde hace mucho tiempo, junto con la mejor respuesta a la que llegué hasta ahora. Aunque claro que por la naturaleza misma de estos interrogantes “espirituales” no hay una única respuesta que sea válida en todos los casos y para todas las personas. Muchas gracias desde ya a quienes dejen un comentario con alguna respuesta diferente o con alguna pregunta que no aparezca en la lista.

Una mujer volando con un corazón

Un saludable nivel de autoestima es fundamental para llevar una vida plena. Nuestros sentimientos y emociones con respecto a nosotros mismos afectan en forma decisiva todos los aspectos de nuestra experiencia. Los libros de Louise L. Hay, especialmente “Usted puede sanar su vida” (que puede encontrarse en Internet), proponen técnicas muy útiles y sencillas como el ejercicio del espejo y las afirmaciones positivas. También puede practicarse la Ley de Atracción, concentrándose en aumentar la autoestima.

Imagen de una persona rodeada de signos de interrogación

Podemos pensar en la vida como una sucesión de lecciones por aprender. Esta sería una interpretación “positiva” que nos permite sacar provecho aún de los obstáculos con los que inevitablemente nos toca enfrentarnos. Pero con una visión “negativa” o pesimista podríamos decir que la vida está llena de problemas que nos impiden ser felices. Vale la pena resistir esa interpretación negativa y aceptar los problemas como algo natural de la vida. Los problemas no son el obstáculo para la felicidad sino que muchas veces los usamos para justificar los “oscuros” estados de ánimo que estamos acostumbrados a sostener. Claro que hay que tratar de resolverlos, pero sin condicionar nuestra felicidad a la solución de ningún problema en particular. La felicidad nace de una decisión (la decisión de ser felices!) y de una actitud general de aceptación y de gratitud por lo que ya tenemos.

Aquí otro artículo relacionado y por último una publicidad muy interesante que vale la pena volver a ver:

Comercial “Pájaro carpintero”, de Twistos.

“Pájaro carpintero”, publicidad de “Twistos”. (El botón “CC” desactiva los subtítulos.)

“Pájaro carpintero”, publicidad de “Twistos”.
Imagen de una mujer en armonía con su familia

Tal vez lo mejor que podemos hacer por los demás sea aplicar estas ideas en nuestras propias vidas. Los demás se interesarán si notan la diferencia a través de nuestros cambios, si sienten que realmente tenemos algo valioso para compartir. Mientras tanto ellos están en muy buenas manos, recorriendo sus propios caminos (a veces más fáciles, a veces más duros) y cuando sea su momento de descubrir estas ideas entonces recibirán la información necesaria, de la manera más adecuada.

Imagen de una pareja en conflicto

Siempre que nos vemos envueltos en un conflicto sentimos que nosotros tenemos la razón. Y el “sentido común” nos señala que la única solución es que el otro reconozca que está equivocado y que cambie de actitud. Pero esto rara vez sucede. Vale la pena entonces investigar acerca de nuestra responsabilidad en el origen de estos conflictos. Según la Ley de Atracción somos nosotros los que atraemos estas situaciones, pero especialmente la técnica de Ho’oponopono nos propone una estrategia para resolver los conflictos sanando primero nuestra propia mente.

La técnica de Ho’oponopono es realmente una muy valiosa herramienta. Sobre todo porque nuestro ego construye una “fortaleza” desde donde señala a los demás (y a la realidad en general) y los culpa de lo malo que nos pasa, y nos lo confirma con razonamientos impecables y hasta con la información de nuestros sentidos. Por el lado de la lógica no hay manera de desconfiar de lo que él afirma ni camino de salida de esa prisión en la que nos encierra. La única señal de que algo no encaja es que siguiendo sus consejos no nos sentimos bien.

Ho’oponopono propone que somos responsables de cada cosa que sucede a nuestro alrededor, y las pistas de que tenemos algo por sanar son precisamente los conflictos y los problemas en general. Cada problema es una señal de que tenemos algo por sanar (que proyectamos hacia “afuera”, en la forma de una situación desagradable) y una oportunidad de pedir a la Divinidad que ese aspecto de nuestra mente sea sanado y que podamos alcanzar un mayor nivel de serenidad y de alegría.

Imagen de una familia disfrutando del momento presente

El momento presente, ese único instante en el que todas las cosas suceden, encierra un verdadero tesoro de plenitud, alegría y paz que tal vez sólo hemos experimentado en algunas circunstancias excepcionales. Los libros de Eckhart Tolle son una excelente fuente de información y de sugerencias para experimentar plenamente el momento presente. Aquí un artículo muy interesante.

También vale la pena experimentar con alguna técnica de meditación. Hay muchísima información disponible en Internet, basta con elegir alguna técnica que nos resulte agradable de practicar. Para quien no tenga experiencia tal vez sea una buena idea simplemente recostarse durante 20 minutos y respirar lentamente, concentrándose exclusivamente en las sensaciones producidas por el aire al inspirar y espirar. La idea es interrumpir la interminable y desgastante corriente de nuestros pensamientos y conectarnos de manera consciente con el momento presente.

Imagen de una persona subiendo unas interminables escaleras

Esta pequeña imagen merece un comentario: Se trata de una persona que mientras sube trabajosamente unas escaleras va pensando al mismo tiempo en lo agotador que es subir esas interminables escaleras. La Ley de Atracción propone que esa es la actitud mental que hará que los problemas (representados aquí por las escaleras) nunca se terminen. La idea es tratar de desarrollar el hábito de pensar en las situaciones a las que nos gustaría llegar como si ya las hubiéramos alcanzado. Ni siquiera tenemos que pensar en una solución, que para la persona del dibujo podría ser un ascensor, sino simplemente desentendernos de los problemas y de sus posibles soluciones y concentrarnos exclusivamente en imaginar los objetivos como si ya los hubiéramos alcanzado, tratando de experimentar las sensaciones placenteras que sentiríamos si nuestros deseos ya hubiesen sido concedidos. Aquí más información…

Imagen de una pareja, de dos personas enojadas

Es mejor considerar primero situaciones en las que nos resulta difícil perdonar, pero que objetivamente no hayan sido muy graves, que no hayan provocado “daños irreparables”. Luego, revisando situaciones “más serias”, cada uno podrá comprobar si estas ideas son realmente de validez universal.

El verdadero perdón sólo puede alcanzarse al comprender que el dolor que experimentamos frente a una ofensa en realidad no está causado de manera directa e inmediata por la falta que el otro cometió, sino que se trata de algo que se origina posteriormente en nuestro propio mundo interno, en nuestra mente, y que por lo tanto tenemos la posibilidad de modificar.

Muchas veces conseguimos perdonar cuando la ofensa queda ya muy atrás en el pasado o nos alejamos definitivamente de la persona que sentimos que nos ofendió. Pero este no es el verdadero perdón sino que tiene más que ver con olvidar, y el hecho de que todo el proceso normalmente lleve mucho tiempo parece confirmarlo. El verdadero perdón es algo completamente diferente y sólo es posible si somos capaces de liberarnos de viejas creencias equivocadas, de pasar a un nivel superior de consciencia y de comprender que efectivamente tenemos la posibilidad de elegir con qué emociones responder ante los conflictos.

Aquí más información acerca del perdón. En general el rencor tiene mucho que ver con nuestras propias limitaciones, que quedan dolorosamente expuestas, y no tanto con la falta que ciertamente el otro cometió. Aquí otro artículo relacionado.

Axel Piskulic

Bueno, estas fueron algunas de las preguntas más frecuentes. Claro que quedan muchas otras sin responder. Por último, entonces, un hermoso video que habla precisamente de preguntas sin respuesta:

Cortometraje “Preguntas hermosas”, que combina dos poemas, uno de Pablo Neruda (“Poema X”) y otro de Carl Sandburg (“Bajo la luna de la cosecha”).

Sí, sí… ya sé… Ya sé que un sitio web serio no debería incluir esta clase de chistes malos… pero es que como el video se refería precisamente a preguntas sin respuesta, no puedo resistirme a compartir una imagen misteriosa y enigmática como ésta, que encierra en sí misma unas cuantas preguntas sin respuesta…

Foto de una escena inexplicable

Cada vez que nos enojamos con alguien, cada vez que nos sentimos víctimas de una ofensa o agresión, “sabemos” que fuimos tratados de una manera injusta o desconsiderada, que no hemos recibido el trato que nos merecemos. Ese maltrato nos provoca una “razonable” sensación de enojo o disgusto, y en ese punto frecuentemente reclamamos (o al menos nos sentimos con derecho a recibir) algún tipo de reparación de parte del agresor, o aunque más no sea una disculpa, es decir, el reconocimiento de que efectivamente fuimos maltratados.

Ilustración de un hombre y una mujer distanciados, en mundos diferentes (Título: Together, Autor: Pete Revonkorpi)
Las ilustraciones son de Pete Revonkorpi

Muchas veces comentamos estos incidentes con nuestros amigos. Se los contamos, lógicamente, tal como los hemos percibido, es decir, mostrándoles con claridad lo injustos que han sido con nosotros. Ellos, naturalmente, suelen darnos la razón porque todos compartimos la misma manera de interpretar estas situaciones.

Hoy quisiera proponerte una interpretación diferente acerca de qué es realmente una ofensa, cuál es el verdadero significado del enojo que nos provoca y, finalmente, qué es el perdón y cómo se puede alcanzar.

Ante todo, te invito a recordar situaciones que te han causado dolor y en las que te resulta difícil perdonar, pero que objetivamente no hayan sido muy graves, que no hayan provocado “daños irreparables”. Te pido esto sólo para facilitar la exposición y la aceptación de estas ideas; luego, revisando situaciones “más serias”, podrás comprobar si realmente son de validez universal.

Veamos: algunas veces nos resulta muy sencillo perdonar, incluso en circunstancias en las que sabemos que otras personas no pueden hacerlo. Y otras veces somos nosotros los que no perdonamos ni aún intentándolo sinceramente. Esto nos permite concluir que para que haya verdadero enojo no basta con que la situación que lo provoca tenga determinadas características; es necesario además que el que la percibe tenga “algo”, “algo” que lo hace reaccionar con enojo. Más aún, quienes no tienen ese “algo”, pueden presenciar o verse envueltos en situaciones que nos enojan, pero sin sentirse afectados en absoluto.

Bien. Pero entonces…

¿Qué es ese misterioso “algo” que previamente debemos tener en nosotros para que una determinada situación o persona nos resulte tan irritante como para hacernos enojar?

Tal vez ya conozcas la respuesta a esta pregunta. Probablemente ya la hayas escuchado alguna vez. Pero no es frecuente que la gente la acepte y que saque provecho de ese conocimiento en su vida cotidiana. Entre otras cosas porque contradice el “sentido común”, y también porque niega la legitimidad de algunas de nuestras emociones más arraigadas, de las que habitualmente no desconfiamos.

Ilustración de un hombre y una mujer separándose (Título: Once Upon an Autumn Night, Autor: Pete Revonkorpi)

Lo que nos enoja de cierta actitud de alguien o lo que nos molesta de una determinada situación que nos toca enfrentar, es que nos muestran, tal como si fueran un espejo, un rasgo o un conflicto que en realidad es nuestro, que forma parte de nuestro mundo interior.

La situación o la persona que nos enojan, recrean frente a nosotros una característica propia, de nuestra personalidad. Pero no una característica cualquiera, sino una con la que no estamos conformes, que nos resulta especialmente desagradable y a la que combatimos en nosotros mismos. Este proceso por el cual vemos “afuera” rasgos o conflictos que llevamos “adentro” se conoce como proyección, pero no es precisamente algo nuevo.

La novedad es que podemos sacar provecho de estas situaciones o personas que tanto nos afectan, porque nos permiten descubrir aquellas características nuestras que nos disgustan profundamente o aquellas actitudes injustas o desconsideradas que tenemos hacia nosotros mismos y que tanto dolor nos provocan.

Siempre, sin excepciones, lo que nos disgusta ver “afuera” tiene su equivalente en nuestro mundo interno, donde no podemos verlo fácilmente. Y si odiamos eso que vemos afuera, también odiamos a esa parte nuestra a la que tanto se parece.

Y para reconciliarnos con nosotros mismos, para aceptarnos, para querernos, para aumentar nuestro nivel de autoestima, es necesario que conozcamos estas características que consideramos negativas, que entendamos que corresponden a un cierto estado de evolución o de aprendizaje en el que nos encontramos en este momento, que las aceptemos con tolerancia y comprensión, y que nos amemos profundamente aún teniéndolas, de la misma manera en que nos resulta muy fácil amar a un niño aunque, lógicamente, también él tenga que completar su evolución y aunque todavía le queden muchas cosas por aprender.

Comprendido este proceso, identificado el verdadero origen de nuestro enojo, ya no resulta posible sostenerlo por mucho tiempo. Tenemos por delante, entonces, un nuevo desafío, mucho más estimulante que el de combatir (sin posibilidad de éxito) contra la realidad, y mucho más agradable que el de tratar de obligar a los demás a que se ajusten a nuestras exigencias. Es el desafío de amarnos, de amarnos incondicionalmente.

Y perdonar, entonces, es muy fácil. Es la lógica consecuencia de comprender que nunca existió la ofensa que habíamos percibido. Que el dolor experimentado era real, sí, pero que la herida nos la habíamos infringido nosotros mismos, mucho tiempo atrás.

Axel Piskulic

Cómo perdonar

Un escenario muy frecuente: Las personas que una y otra vez quedan atrapadas en situaciones en las que son tratadas de manera desconsiderada (o humilladas, traicionadas, ignoradas, etc.) es muy probable que así se traten a sí mismas cada día. Las situaciones externas recrean esos dolorosos conflictos internos que normalmente no podemos descubrir en nosotros.

Muchas veces conseguimos perdonar cuando la ofensa queda ya muy atrás en el pasado o nos alejamos definitivamente de la persona que sentimos que nos ofendió. Pero este no es el verdadero perdón sino que tiene más que ver con olvidar, y el hecho de que todo el proceso normalmente lleve mucho tiempo parece confirmarlo.

El verdadero perdón es algo completamente diferente y sólo es posible si somos capaces de “despertar”, de liberarnos de viejas creencias equivocadas, de pasar a un nivel superior de consciencia.

Ilustración de una mujer a punto de iniciar una nueva etapa (Título: Going to Sleep, Autor: Pete Revonkorpi)

Por ejemplo: Si alguien tiene una deuda con nosotros y decide no devolvernos lo que nos debe, tal vez eso nos haga enojar. Pero si aprendiéramos a atraer a nuestras vidas un nuevo nivel de abundancia en lo material (como muchas personas han logrado), si realmente ya no tuviéramos ninguna preocupación por lo económico, es probable que la misma pequeña deuda ya no nos importe demasiado.

Del mismo modo:

Si conseguimos pasar a un nivel superior de fortaleza emocional, si podemos desarrollar un mayor nivel de autoestima, entonces lo que hoy tanto nos molesta de la conducta de los demás simplemente dejará de preocuparnos. E incluso lo más probable es que los demás perciban nuestra nueva posición y comiencen a tratarnos con más respeto y consideración.

Una buena idea cuando tenemos conflictos y dificultades para perdonar es volver nuestra atención hacia nuestro mundo interno y comprometernos firmemente a aceptarnos, a querernos y a cuidarnos, es decir, a desarrollar un mayor nivel de autoestima… Porque si nos sentimos a gusto tal como somos, si tenemos una relación saludable con nosotros mismos, si somos capaces de vernos amorosamente en cualquier circunstancia, es decir, si nos queremos sin condiciones, entonces, ejerciendo nuestra milagrosa facultad de crear la propia realidad, haremos que nuestra vida refleje la paz, la armonía y el bienestar que desarrollamos primero en nuestro mundo interior.

Axel

Las ilustraciones son de Pete Revonkorpi

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