
Hoy quiero compartir un fragmento del libro “Las siete leyes espirituales del éxito”, de Deepak Chopra, cuyo título es “La Ley del Dharma, o el propósito en la vida”.
Al igual que Steve Jobs, en el video del artículo anterior, Chopra también describe la relación entre la vocación, el trabajo y el amor. Y aunque las ideas que expone nos llegan desde la tradición de la India milenaria, en realidad se trata del mismo mensaje.
Antes de pasar al texto de Chopra te propongo que veas este video, del director japonés Kosai Sekine, cuyo singular protagonista descubre finalmente cuál era su propósito en la vida. Aunque no le resultó nada fácil…
Axel
Cortometraje Right Place, del director japonés Kosai Sekine.

El siguiente relato pertenece al libro “Por la fe a la justicia”. Su autor es Carlos G. Vallés, un sacerdote jesuita discípulo del padre Anthony de Mello. No todos tenemos una vocación religiosa tan profunda. Y tampoco compartimos necesariamente las mismas creencias. Pero esta historia puede sernos útil a todos por igual: precisamente cuando nos sentimos abrumados por los problemas, es cuando tenemos frente a nosotros una valiosa oportunidad de comprender, de reconocer, de recordar que somos parte de un Poder Superior al que siempre podemos recurrir…

Hola! Aquí estoy después de tanto tiempo…
Vuelvo a escribir en este blog al que tanto quiero, después de muchos meses. En estos últimos tiempos la actividad en “Amarse a uno mismo” se limitó a la generada por a las visitas de quienes lo encuentran a través de Google… Para esos visitantes no había muchas señales de que el blog estaba “detenido”.
Pero ahora tengo algunos artículos ya preparados y siempre hay videos interesantes para compartir, por lo que espero volver a publicar novedades con regularidad.
Los que visitan este sitio después de mucho tiempo encontrarán un nuevo diseño (más colorido y más “moderno”) y algunos otros cambios, como la presencia de “Amarse a uno mismo” en Facebook y en Twitter y la posibilidad de compartir los artículos a través de esas nuevas “redes sociales”.
Y para comenzar esta nueva etapa, un video muy inspirador (que en realidad es una publicidad), que nos recuerda a través de diferentes situaciones que aquello que nos provoca temor y que puede llegar a paralizarnos, normalmente no tiene una existencia real… es sólo una ilusión que deja de afectarnos cuando conseguimos tomar la decisión de enfrentarla.
Axel Piskulic
Video “Atrévete. Cambia.” (publicidad de Falabella)

Los mismos temas de siempre, pero con un poco de humor:
Desde que esta tortuga aprendió a amarse incondicionalmente, su realidad exterior, que refleja con precisión cómo es su mundo interno, también dejó de imponerle condiciones. Como prueba de ello, aquí la vemos… ¡levitando!
Seguramente puso en marcha, para su beneficio y para el de los demás, el siguiente círculo virtuoso:
1. Porque se quiere se siente muy bien, a gusto consigo misma. A los demás, entonces, les resulta fácil quererla.
2. Quererse y saberse querida hace que se sienta plenamente feliz.
3. Y sentirse plenamente feliz provoca que, naturalmente, irradie amor hacia los demás y hacia ella misma.
El pequeño ego de la tortuga también está representado en el dibujo: muy atrás, a un costado, claramente en un segundo plano. Paradójicamente, es mucho más útil ahora que cuando tenía pretensiones de protagonismo excluyente.
Por su expresión, finalmente, podemos adivinar cuál es el secreto de esta tortuga: está completamente conforme con ser ella misma y siente una profunda gratitud por ser quien es, aunque le haya tocado en suerte ser, en esta vida, simplemente una tortuga…
Axel Piskulic
Somos los creadores de nuestras propias limitaciones.
Si pudiéramos ver todo el proceso, como en esta ilustración, los grilletes no serían efectivos.

Pero mantenemos fuera de nuestra consciencia la etapa en la que, a través de los pensamientos y de las creencias, fabricamos las cadenas a las que luego nos sentimos sometidos.
La escasez, la enfermedad o el temor tienen poder sobre nosotros sólo si “estamos seguros” de que son reales. Pero podemos liberarnos de ellos con la misma facilidad con la que, al despertar, nos liberamos de cualquier peligro que creíamos real durante un mal sueño…
Axel Piskulic