
Si me preguntaran si soy completamente feliz, mi respuesta sería, prácticamente siempre, que no. Que lo sería si algunas circunstancias mejoraran, cambiaran o se resolvieran favorablemente. Casi siempre faltaría “algo” para sentirme feliz o, al menos, para sentirme plenamente feliz.

En realidad no soy consciente todo el tiempo de esas condiciones que estaría necesitando para ser feliz. Más bien, hay algo que “opaca” mi estado de ánimo, algo que, analizado en detalle, no es otra cosa que ese conjunto de circunstancias todavía no resueltas a mi favor, todo eso que siento que me falta, que no tengo.
En el libro Un Curso de Milagros, una fuente verdaderamente inagotable de enseñanzas, encontramos la idea, amorosamente desarrollada, de que nuestra única función es perdonar y ser felices.
Bien. Pero, ¿cómo puedo sentirme feliz, colmado de paz, de dicha y de alegría si honestamente siento que hay aspectos de mi vida que no van bien o que van francamente mal, es decir, que me preocupan, me entristecen o que, lisa y llanamente, me deprimen? ¿Cómo puede alcanzarse esa “utópica” felicidad?
Como punto de partida para iniciar una “investigación” al respecto, te propongo la siguiente analogía:
Si estuvieras cenando en un hermoso restaurante, compartiendo la mesa con buenos amigos, si la conversación fuera animada, la atención irreprochable, si ya estuvieras frente a tu primer plato, el que elegiste, tomando tu vino preferido, sabiendo que te esperan el plato principal, el postre, el café… seguramente no estropearías unos momentos tan agradables lamentándote por todos aquellos platos que también te gustan pero que no estarán en tu mesa esa noche. Simplemente no lo harías. Sólo disfrutarías de la cena y de la compañía.
Y en cada momento de nuestras vidas, en cada circunstancia, casi sin excepciones, existen los suficientes elementos maravillosos como para colmarnos de dicha, de felicidad plena. Pero en lugar de asombrarnos y de disfrutar de lo que cada instante nos ofrece, damos por hecho esos pequeños milagros, los consideramos ordinarios, naturales y cotidianos, y, en cambio, destacamos y nos concentramos en eso de lo que el momento carece.
Nuestra única función, entonces, es simplemente ser felices. Es decir, contemplar en cada circunstancia aquello con lo que la vida nos está agasajando, y disfrutarlo plenamente. Lo que hoy no tenemos (¡lo que no tenemos todavía!) será precisamente eso con lo que la vida, generosa y abundante siempre, nos sorprenderá en algún otro momento inolvidable…
Axel
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Oscar Basso comentó:
22 de Febrero de 2010
Siempre hay que ser feliz, no importa las dificurtades. Hay un Dios que nos protege.
Natalia comentó:
25 de Septiembre de 2009
Hola a todos, espero que mi mensaje le dé aliento a alguien para seguir adelante en alguna situación fea por la que esté atravesando en este momento.
Todos debemos querer al prójimo, a nuestra familia, al amor de nuestras vidas pero siempre sin olvidar de amarnos a nosotros mismos. Esa es una condición fundamental para tener una vida plena.
Si hay alguna persona que sólo trae amarguras, discusiones y reproches a tu vida no dudes en romper esta situación. A lo mejor llevará tiempo darte cuenta que fue lo mejor, pero volverás a sentir paz casi de inmediato.
Bueno, un beso y les deseo mucha felicidad.
Respuesta para Natalia:
Hola! Muchas gracias por compartir tu reflexión…!!!
Axel
Karmen comentó:
18 de Junio de 2009
Es el segundo artículo que leo y me parece genial.
Y después de leer acerca de ti (yo también, hace casi el mismo tiempo, empecé a caminar por “estos derroteros espirituales”) me parece fantástica la labor que haces con estas comunicaciones que tanta ayuda proporcionan.
Soy novata en esto de internet y me parece estupenda tu labor. Enhorabuana y adelante.
De nuevo, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
Respuesta para Karmen:
Muchas gracias por tu mensaje y te mando un gran abrazo…!!!
Axel
Mariana* comentó:
18 de Junio de 2009
Hola Axel!
Gracias por este artículo, me recuerda lo que tantas veces he escuchado, y va en contra de nuestras creencias y costumbres adquiridas. Quejarse por todo y evadir el momento presente. Nuestro desafío es ser felices todo el tiempo, vibrar alto.
Como dice mi querido Julio Bevione, Elije ser FELIZ, no importe qué no importa quién!
Mariana*
Respuesta para Mariana*:
Muchas gracias por comunicarte… Estoy de acuerdo: hay que “vibrar alto” y es realmente un desafío. Y también yo “sigo” a Julio Bevione…!!!
Te mando muchos cariños…
Axel
Ma Emma Garza comentó:
22 de Febrero de 2008
Hola!
Encontrar su página y leer sus artículos me ha dado mucha paz. Le agradezco.
Estoy tomando el Curso en Milagros y haciendo los ejercicios. Tengo muchas dudas y le pedí a Dios que me ayudara a encontrar una respuesta, y a pesar de que mis conocimientos de computación son muy pocos me llevó de la mano hasta usted.
Gracias por su artículo sobre la felicidad y sobre las formas de proyección.
Dios lo bendiga.
Respuesta para Ma Emma:
Gracias por su mensaje…!!!
Me alegra mucho su visita. Le mando mi aliento para superar esas dudas y un gran abrazo…!!!
Axel comentó:
17 de Noviembre de 2007
Respuesta para Laura, Claudia y “Dar y Recibir”:
Hola! Muchas gracias por sus mensajes…
Les mando muchos cariños…!!!
Axel
darYrecibir comentó:
17 de Noviembre de 2007
wow, qué hermoso texto, es un poema, es un regalo, es un buen recordatorio, mil gracias y felicidades por tu blog!
Claudia comentó:
16 de Noviembre de 2007
AXEL DE MI CORAZON: SABES QUE COMPARTO PLENAMENTE TUS IDEAS. GRACIAS. TE FELICITO !!! A SEGUIR CAMINANDO… TE QUIERO CLAUDIA ABRAHAM
Laura comentó:
14 de Noviembre de 2007
Axel, me encantó leer tu texto. Es muy esperanzador, intento recordarlo más seguido. Yo no escribo tan bien, y ya sé, estás pensando que ahí está mi autocrítica, mi “no quererme”. Pero no veas eso, me estoy queriendo mucho porque parece ser que no había comentarios en tu blog y me animé a mandarte humildemente el mío!!!
Me encanta compartir esta búsqueda. Un abrazo fuerte!