El perdón
Cada vez que nos enojamos con alguien, cada vez que nos sentimos víctimas de una ofensa o agresión, “sabemos” que fuimos tratados de una manera injusta o desconsiderada, que no hemos recibido el trato que nos merecemos. Ese maltrato nos provoca una “razonable” sensación de enojo o disgusto, y en ese punto frecuentemente reclamamos (o al menos nos sentimos con derecho a recibir) algún tipo de reparación de parte del agresor, o aunque más no sea una disculpa, es decir, el reconocimiento de que efectivamente fuimos maltratados.
Muchas veces comentamos estos incidentes con nuestros amigos. Se los contamos, lógicamente, tal como los hemos percibido, es decir, mostrándoles con claridad lo injustos que han sido con nosotros. Ellos, naturalmente, suelen darnos la razón porque todos compartimos la misma manera de interpretar estas situaciones.
Hoy quisiera proponerte una interpretación nueva acerca de qué es realmente una ofensa, cuál es el verdadero significado del enojo que nos provoca y, finalmente, qué es el perdón y cómo se puede alcanzar.
Ante todo, te invito a recordar situaciones que te han causado dolor y en las que te resulta difícil perdonar, pero que objetivamente no hayan sido muy graves, que no hayan provocado “daños irreparables”. Te pido esto sólo para facilitar la exposición y la aceptación de estas nuevas ideas; luego, revisando situaciones “más serias”, podrás comprobar si realmente son de validez universal.
Veamos: algunas veces nos resulta muy sencillo perdonar, incluso en circunstancias en las que sabemos que otras personas no pueden hacerlo. Y otras veces somos nosotros los que no perdonamos ni aún intentándolo sinceramente. Esto nos permite concluir que para que haya verdadero enojo no basta con que la situación que lo provoca tenga determinadas características; es necesario además que el que la percibe tenga “algo”, “algo” que lo hace reaccionar con enojo. Más aún, quienes no tienen ese “algo”, pueden presenciar o verse envueltos en situaciones que nos enojan, pero sin sentirse afectados en absoluto.
Bien. Pero entonces, ¿qué es ese misterioso “algo” que previamente debemos tener en nosotros para que una determinada situación o persona nos resulte tan irritante como para hacernos enojar?
Tal vez ya conozcas la respuesta a esta pregunta. Probablemente ya la hayas escuchado alguna vez. Pero no es frecuente que la gente la acepte y que saque provecho de ese conocimiento en su vida cotidiana. Entre otras cosas porque contradice el “sentido común”, y también porque niega la legitimidad de algunas de nuestras emociones más arraigadas, de las que habitualmente no desconfiamos.
La respuesta está aquí mismo, en la segunda parte de este artículo.
Axel
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Silvia Kosiuko comentó:
Cuando uno conoce a Axel siente que es un ser lleno de luz y sabiduria , ahora leyendo su página siento una profunda alegría de que nos acompañe con su amor, su ternura y sus ganas de compartir el camino con todos.
Gracias Axel y vamos por más ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
CLAUDIA ABRAHAM comentó:
AMIGO: ESTOY MUY FELIZ Y NO PUEDO DEJAR DE COMPARTIRLO CONTIGO. SOMOS, COMO DICE JULIO, UNA GRAN FAMILIA. ME HACES BIEN, TE QUIERO, Y ESTE ESPACIO TUYO ME PARECE MA RA VI LLO SO !!!! GRACIAS AXEL ! PALOMA
Okla comentó:
Y que pasa, cuando no tenemos amigos, cuando nos hemos alejado o simplemente se ha acabado nuestro círculo social, y no tenemos con quien conversar, cuando nuestro confidente es la red. Cuando el mundo se vuelve virtual, se puede decir que una persona podría enfermarse psicológicamente si dependiera en un 60% de internet?
Axel comentó:
Respuesta para Okla:
Hola! Te envié un e-mail. Te mando un abrazo…!!!
Mary Lou comentó:
Perdonar no es tan sencillo como parece. Y resulta aún más difícil cuando las personas conviven contigo, porque cuando crees que ya lo superaste, te tienen preparada otra sorpresa y retorna a ti otra vez ese resentimiento. Pero sé que si logro, de alguna manera, disolver ese resentimiento, habré dado un salto enorme. Porque habré superado una gran prueba y habré iniciado el camino a la espiritualidad. Se escucha bonito, ¿no? Pero no sé como empezar a trabajar y lo más difícil, mantenerme.
Axel comentó:
Respuesta para Mary Lou:
Hola…!!! Perdonar, como todas las cosas, parece imposible hasta que aprendemos cómo es, en qué consiste, de qué se trata… Entonces seguramente será muy fácil.
Mientras tanto lo mejor es que podamos tener tu actitud: querer aprender…
Te mando muchos cariños…!!!