Amarse a uno mismo

Querernos nos hace bien, nos hace felices. Y es el mejor regalo que podemos ofrecer a los demás...!!!

separador
Dibujo de Mario, el protagonista del videojuego Super Mario Bros.

Los videojuegos suelen estar estructurados en “niveles”. Y durante el juego, para pasar de un cierto nivel al nivel siguiente, el que juega tiene que aprender algunas lecciones muy precisas, como desarrollar ciertas habilidades nuevas o resolver determinados problemas.

Pero también la vida real tiene una estructura similar, organizada por niveles. Y esto no es una simple coincidencia, ya que los juegos en general (como también el cine, el teatro o la literatura) deben tomar de la vida real algunos elementos y cierta estructura para captar nuestro interés.

Y en la vida real la estructura de niveles es bien clara. La educación, la vida laboral y nuestra evolución en general requieren de nosotros un constante aprendizaje en el que muchas veces quedan a la vista ciertas etapas o niveles.

Por ejemplo, la temática general de este blog gira alrededor de la necesidad de alcanzar un saludable nivel de autoestima, ya que este aprendizaje es la condición previa para poder tener relaciones saludables, crear abundancia en nuestras vidas o simplemente sentirnos bien.

A continuación dos videos para reflexionar acerca de lo frecuentes que son los problemas de autoestima y cómo influyen en la imagen que tenemos de nosotros mismos.

5 claves para aumentar la autoestima

Antes de estas 5 sugerencias, una reflexión. A veces sabemos cuáles son los pasos que tenemos que dar y sin embargo, por alguna razón “inexplicable”, no podemos avanzar en la dirección correcta. Es que tal vez tengamos pendientes por resolver ciertos problemas que corresponden a un “nivel anterior”. Si esto es así, tal como sucede en los videojuegos, no podremos continuar avanzando hasta que no hayamos completado esas etapas previas. Si esto te sucede con la autoestima, es una buena idea iniciarte en la práctica de alguna técnica de meditación o sanación, o consultar personalmente con un terapeuta profesional, para poder liberarte de la carga que pueden representar esos problemas inconscientes aún sin resolver.

Aquí 5 ideas clave:

Axel Piskulic

Dibujo de una niña jugando a la rayuela (Título: Distraction, Autora: Amanur)
La ilustración es de Amanur

Para jugar a un clásico de los videojuegos: el Tetris…

Compromiso y autoestima

Los siguientes videos de animación son muy originales y divertidos, y los dos cuentan una breve historia de amor. Pero tienen también otra característica en común. En los dos se evidencia el compromiso incondicional que es un rasgo central del amor verdadero. En ambas historias vemos actuar a los protagonistas sin dudas ni vacilaciones para defender a su compañero de cualquier peligro. ¡Como debe ser!

“Oktapodi”, de Gobelins, ganador del Oscar 2009 al mejor cortometraje de animación.
Cortometraje “Meet Buck” (Conocer a Buck).

Estas dos “fábulas modernas” son efectivas precisamente porque los protagonistas se muestran naturalmente dispuestos a cuidar amorosamente del otro, en cualquier circunstancia y hasta las últimas consecuencias. Es esa característica de ser incondicional lo que diferencia al auténtico amor de otras emociones menos profundas con las que a veces lo confundimos. Y claro, ese compromiso y esa fidelidad son esenciales para que las dos historias tengan sentido y para que merezcan ser contadas.

Del mismo modo, sin ese amor incondicional por nosotros mismos nuestra propia historia se convierte en una historia triste, o por lo menos intrascendente. Solo queriéndonos y aceptándonos sin condiciones estamos preparados para disfrutar plenamente de la experiencia de vivir y para convertir nuestra historia en algo realmente interesante.

Amarse a uno mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida (frase de Oscar Wilde)

La realidad exterior en la que vivimos es una proyección de nuestro mundo interno. La relación que tenemos con nosotros mismos se refleja en todas las interacciones que tenemos con los demás, en cada situación o experiencia que nos toca vivir.

A todos nos gusta ser bien tratados, que se respeten nuestras necesidades y, en el caso de nuestra familia, que nos quieran incondicionalmente. Y aunque no lo pensemos con mucha claridad, solemos creer que si tratamos así a los demás, merecemos recibir “a cambio” el mismo tratamiento… como si se tratara de un acuerdo universalmente aceptado. Pero nos duele ver que con frecuencia los demás no respetan este “acuerdo”.

El acuerdo que los demás sí cumplen, casi sin excepciones, es el de tratarnos tal como nos tratamos a nosotros mismos, mostrándonos como en un espejo las actitudes que tenemos hacia nosotros y las creencias que adoptamos respecto de nuestro propio valor.

La vida te trata tal y como tú te tratas a ti mismo.

Louise L. Hay

Para los que comprendemos esta idea, se convierte en prioridad aprender a apreciarnos de manera positiva en toda situación, es decir, incrementar nuestro nivel de autoestima. La autocrítica sin amor no resuelve problemas, sólo los atrae. Si aprendemos a sentimos a gusto tal como somos, si tenemos una relación saludable con nosotros mismos, si somos capaces de vernos amorosamente en cualquier circunstancia, si tenemos un alto nivel de autoestima, es decir, si nos queremos sin condiciones, entonces nos sentiremos naturalmente merecedores de todo lo bueno, de cualquier cosa que anhelemos. Y ejerciendo nuestra milagrosa facultad de crear, haremos que nuestra vida y nuestras relaciones reflejen la plenitud, el bienestar y el amor que desarrollamos primero en nuestro mundo interior.

Compromiso con el momento presente

Del mismo modo que de todas nuestras relaciones es prioritario que sanemos la que tenemos con nosotros mismos, de todas las nuestras actividades hay una que requiere toda nuestra atención: experimentar conscientemente el momento presente.

Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora (frase de John Lennon)

El origen de cualquier dolor emocional siempre parece ser el mismo: la realidad no se ajusta a nuestras expectativas y esto nos produce un cierto grado de frustración. Consciente o inconscientemente asignamos a nuestros deseos una importancia tan exagerada que sentimos que no podemos ser felices si no se cumplen. Pero esto es sólo un engaño de nuestro ego, de nuestro falso yo. Salvo en casos extremos, la felicidad es un estado interno que no depende de nada exterior y la única condición previa para alcanzarla es experimentar plenamente, conscientemente, el momento presente.

El siguiente video muestra lo que sucede en una cierta estación de subterráneo en la que una de sus escaleras tiene un escalón cuya altura es apenas superior a la de los demás (los textos en inglés al comienzo del video son solo una sencilla introducción).

“Escaleras del subterráneo de Nueva York”, de Dean Peterson.

Cualquiera podría decir (y tendría razón, claro!) que la gente tropieza porque la escalera tiene una pequeña falla. Pero el video también muestra otra verdad más profunda, mucho más importante, que resulta evidente pero que a la vez pasamos fácilmente por alto: que la gente que sube esa escalera lo hace de manera mecánica, sin prestar atención a lo que está haciendo, mientras va pensando en otras cosas, muchas veces preocupada por lo que pasó o por lo que podría llegar a pasar.

Actuar de manera inconsciente o realizar de manera mecánica cualquier actividad, aunque se trate de una tarea rutinaria, nos debilita, nos quita entusiasmo, nos resta energía. Y le permite a nuestro ego distraernos de la realidad del momento presente con su constante flujo de pensamientos desgastantes.

Nuestro compromiso es, entonces, doble: amarnos y despertar…

Axel Piskulic

Publicidad “Marca Perú – 2012″

Este video es realmente muy estimulante, me conmovió. Paso gran parte del día sentado frente al teclado y la pantalla y tengo que reconocer que mi vida no se parece mucho que digamos a la del joven que pasó aquel maravilloso verano en Perú. Inmediatamente sentí la necesidad de revisar cómo estoy pasando los días y de hacer algunos cambios positivos para vivirlos con más intensidad. Y esto siempre es bueno, no hay que dejarse ganar por la rutina.

Saber regalarse a uno mismo la experiencia de un viaje (o cualquier otra de la que nos gustaría disfrutar), siempre es señal de un saludable nivel de autoestima.

Los viajes nos ponen en contacto con paisajes y entornos nuevos, que no conocíamos o a los que no estamos acostumbrados. Y en esas nuevas circunstancias todo capta nuestra atención, cualquier detalle nos parece interesante y experimentamos plenamente cada momento, vivimos de manera consciente el momento presente.

Pero si reflexionamos un poco acerca de lo que nos sucede durante un viaje tendremos que concluir que lo que nos hace disfrutar tanto en realidad es nuestra propia actitud y no tanto el lugar que visitamos, ya que veremos que las personas que viven en el lugar llevan a cabo sus rutinas habituales sin prestar mucha atención a eso que a nosotros nos parece tan especial y que nos asombra.

Muchos de nosotros vivimos en lugares que son destinos turísticos interesantes para las personas que no viven allí. Y seguramente hemos perdido en gran medida el interés por esas calles, esos monumentos o esos paisajes que tanto atraen la atención de los turistas. Por ejemplo, en el siguiente video (que es parte de la campaña publicitaria de un portal de turismo) aparecen fugazmente algunas imágenes de mi ciudad, de lugares por los que pasé tantas veces que ya no les presto la atención que se merecen…

Cortometraje “Move” (Moverse)

Si el estado el bienestar que anhelamos solo pudiera alcanzarse viajando a lugares exóticos, estaríamos en problemas. Porque para pasar un verano inolvidable, como el de la publicidad de Perú, es necesario disponer del tiempo necesario (libres de otras actividades y responsabilidades), contar con algún dinero ahorrado, tener salud, etc. Son muchos requisitos para lograr algo tan básico e importante como es sentirnos bien. Y solo lo lograríamos por un tiempo limitado.

Lo que estamos extrañando no es en realidad viajar. Claro que es muy agradable vivir experiencias diferentes y todas las emociones que habitualmente relacionamos con viajar, pero lo que verdaderamente echamos de menos es otra cosa. Hemos perdido algo muy importante y sabemos que lo encontraremos transitoriamente en Perú, en Cuba o en París. Pero si no comprendemos qué es lo que de verdad perdimos, ¿cómo podríamos recuperarlo de manera permanente?

Bien. Tal vez lo que perdimos sea la experiencia de vivir intensamente, conscientemente, el momento presente.

Habitualmente actuamos de manera mecánica. Lo hacemos todo poniendo sólo un mínimo de atención. Lo que nos distrae, aquello a lo que sí prestamos nuestra atención, es el constante flujo de nuestros pensamientos, de los que no sabemos tomarnos un descanso.

Pero por suerte también es posible vivir el día a día con otra actitud, experimentando plenamente cada momento.

Foto de una niña y su gato caminando muy tranquilos

Los niños, por ejemplo, todavía se maravillan de las cosas que ven a su alrededor. Si encuentran un charco querrán chapotear en el agua, si pasan junto a un árbol apropiado intentarán treparse y si se cruzan con un perro amistoso querrán jugar con él. No estoy sugiriendo que empecemos a actuar de manera infantil, sino que lo hagamos con la intensidad, la concentración y la alegría que los niños aún no han perdido.

La energía y el entusiasmo que anhelamos experimentar siguen aguardándonos allí donde siempre han estado. No el próximo verano en un lejano destino turístico, sino aquí mismo y ahora: en el acto de experimentar conscientemente el momento presente.

Axel Piskulic

Disfrutar cada momento aumenta la autoestima

La ceremonia japonesa del té

Siempre me resultó desconcertante la “ceremonia del té”, ese ritual milenario de la cultura japonesa que consiste en una cuidadosa preparación de la infusión en un entorno tranquilo y adecuado. Por ejemplo en Internet encontré mucha información, imágenes y videos, pero siento que falta algo central que nos explique cómo es posible que algo tan trivial y ordinario como preparar el té haya justificado el desarrollo de una ceremonia semejante y su continuidad a lo largo de tanto tiempo.

Actualmente, en nuestra cultura occidental, preparar un té es algo más bien simple, a lo que no le prestamos demasiada atención. Incluso en cualquier parte podemos encontrar una máquina que nos entrega un té (o café, chocolate, etc.) a cambio de algunas monedas.

La verdad es que no sé mucho acerca de la ceremonia del té, pero de todas maneras me animo a proponer una explicación acerca de su origen. Hacer cualquier actividad, por simple y ordinaria que sea, con completa consciencia de nuestros movimientos, con la atención enfocada en nuestros cinco sentidos, ejecutando cada acción de manera deliberada y consciente… es vivir plenamente el momento presente. Eso interrumpe el flujo de nuestros pensamientos, permite que nuestra mente descanse (por fin!) y nos trae paz, alegría y una indefinible sensación de confianza en nosotros mismos y en la vida. Y esto sí justificaría la práctica de un ritual como la ceremonia del té.

En cada momento del día podemos actuar de esta manera, al hacer cualquier actividad. No se trata de ser exagerados en ninguna forma ni de llamar la atención de los demás. Sólo tenemos que llevar a cabo las mismas acciones y los mismo movimientos de siempre pero de manera consciente y deliberada, tal vez solo un poco más lentamente, no hacer nada apurados.

Si somos capaces de disfrutar de cada momento, de descubrir esta inesperada fuente de bienestar, siempre disponible precisamente porque está aquí y ahora, podremos perdonarnos cualquier falta o defecto de esos por los que a veces nos criticamos tanto, que tal vez pensamos que nos impiden ser felices. Y entonces nos va a resultar mucho más fácil aumentar nuestro nivel de autoestima y hacer definitivamente las paces con nosotros mismos.

Axel

line
footer
Sitio web implementado por Axel Piskulic